A mediodía de ayer (hora de California) un avión privado procedente de Las Vegas aterrizaba en el aeropuerto de Santa Bárbara. En él viajaba Michael Jackson y minutos después de poner los pies en la tierra tenía lugar el arresto negociado del cantante en un hangar cercano, protegido del alcance de las cámaras de televisión, que desde varios helicópteros intentaban captar la escena.

Una fianza millonaria
Esposado y escoltado por varios agentes vestidos de paisano, el rey del pop fue conducido en un coche de la policía secreta a la Comisaría de Santa Bárbara, tomada por reporteros y fans. El cantante entró por la puerta trasera y ya dentro formalizó varios trámites burocráticos: fue fichado, le tomaron las huellas dactilares, le requisaron el pasaporte y prestó declaración esposado sobre los cargos de abuso a un menor de los que se le acusa y por los que a principios de esta semana se cursó una orden de detención. Poco después y tras pagar tres millones de euros de fianza, el pequeño de los Jackson Five quedaba en libertad.

Ya por la puerta principal el cantante abandonaba las dependencias policiales alzando una mano con el signo de victoria y con la otra lanzando besos a sus fans que le esperaban en la calle. Entre la multitud un coche oscuro esperaba al rey del pop para devolverle a su casa, probablemente a su rancho, Neverland, escoltado por varios oficiales en moto.

Comparecerá ante el juez el próximo 9 de enero
El sargento Chris Pappas anunció que la primera comparencia de Michael Jackson ante el juez será el próximo 9 de enero. Así mismo el portavoz policial de la comisaría de Santa Bárbara subrayó que el cantante ha colaborado en todo momento en la investigación. Minutos después de producirse la grotesca imagen del cantante esposado, su hermano, Jermaine, entraba en directo en CNN para condenar el trato que está recibiendo el artista por parte de la prensa: ‘Mi hermano no es ningún excéntrico y es inocente’. Jackson, que se enfrenta de un delito de acoso sexual a menores, podría ser condenado, si se demuestra su culpabilidad, a entre tres y ocho años de prisión.

Mientras los abogados del rey del pop negociaban el arresto y evitaban por todos los medios que el cantante tuviera que pasar la noche en comisaría, su representante emitía un comunicado en el que se decía: ‘Soy inocente de las acusaciones y lucharé con uñas y dientes hasta el final para demostrar mi inocencia’.

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