Penny Lancaster, deslumbrante en la mansión que comparte en Beverly Hills con su novio Rod Stewart

En una fantástica mansión de Beverly Hills, una escultural rubia, con deslumbrante aspecto de modelo, encuadra su figura de 1,83 metros en una serie de poses con gran soltura profesional. Es Penny Lancaster,fotógrafa y modelo, unida sentimentalmente a Rod Stewart desde hace cuatro años. Rod, de cincuenta y ocho años, y Penny, de treinta y dos, se conocieron el año 1998 en The Dorchester la noche en que el famoso rockero y su segunda esposa, Rachel Hunter, rompieron su matrimonio. Por su parte, Penny, que tiene las piernas más largas y más bellas del mundo, acababa de romper una relación de diez años con el industrial Mickey Sloan. Sucedió que Penny le pidió a Rod un autógrafo...El viejo rockero aprovechó para invitar a la entonces estudiante de fotografía a tomar unas fotos en su concierto. Durante nueve meses no se volvieron a ver. Pero un día, de repente, él la llamó y la invitó a cenar. De aquella noche, Penny comentaba después: «En Rod encontré a un hombre con los pies en la tierra y que era sensible hacia mis sentimientos». Y pasado un tiempo de ese encuentro, se enamoraron locamente. Ahora viven juntos en esta fantástica mansión en la que Penny Lancaster posa para nosotros, y nos habla de su vida en común y del vídeo de «fitness» que acaba de hacer.

—¿Cómo fue vuestra primera cita?
—Afloraron todos mis nervios, y pensé:«¿Qué va a pensar Rod de mí?¿Qué voy a ponerme?». No quería dar una impresión equivocada. Yo llevo faldas cortas,¡pero no quería que él pensara que yo era una descarada! Rod estuvo encantador, se portó como un auténtico caballero. Hizo que me sintiera muy relajada. Pude ser muy sincera y hablar con él de mis problemas de relaciones, hasta el punto de llorar literalmente sobre su hombro. El suyo también era un hombro protector, porque él había pasado por su propia ruptura. Me pidió verme al día siguiente, pero al principio sólo fue una amistad.
—¿Cuándo cambiaron las cosas?
—Nos vimos con regularidad. Luego él volvió a Estados Unidos y yo me quedé un año más en la escuela de fotografía. Cuando estuvimos juntos, fue un tiempo maravilloso. Luego nos echábamos de menos el uno al otro, y pensaba: «¿Es un capricho, es deseo, o realmente me interesa esta persona?». La distancia demostró que nuestra relación era sólida.
—Para ti,Rod es sólo Rod. ¿Cómo llevas el hecho de que sea a la vez una leyenda?
—Hay momentos que tienes que pellizcarte. Cuando él está en el escenario, piensas:«¡Oh, Dios mío!», pero la mayoría de las veces es sólo Rod.
—¿Te pidió que te fueras a vivir con él?
—Eso sucedió poco a poco.Los últimos dos años y medio hemos estado juntos constantemente. La cosa funcionó,y entonces decidimos no estar lejos el uno del otro.

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