Cita de bellezas en los Premios World Music de Mónaco

El Sporting Club de Monte Carlo encendió sus focos, extendió su particular alfombra roja y abrió las puertas a numerosas estrellas de la canción para celebrar por todo lo alto la XV edición de sus premios de la música una noche mágica y llena de glamour. Hasta la capital del Principado se desplazaron los números uno del panorama musical actual acompañados de otros rostros conocidos del cine, la televisión y la moda.

Presidida por el príncipe Alberto, quien no sólo se encargó de recibir a los invitados, sino que participó activamente en la ceremonia y entregó alguno de los galardones, la ceremonia tenía, además del claro objetivo de reconocer el trabajo de muchos artistas, un carácter eminentemente benéfico, ya que la recaudación de las entradas se destinará, como cada año, a labores humanitarias.

Anna Kournikova, presentadora de excepción
Los ‘World Music Awards’ contaron asimismo con una maestra de ceremonias de excepción, la tensita Anna Kournikova, cuya espectacular belleza cautivó a todos los presentes. La deportista llegó a la ceremonia luciendo un sugerente traje verde pistacho de Versace, y aunque en esta ocasión no la acompañaba su novio, Enrique Iglesias, sí estaba el hermano de este, Julio Iglesias Jr: "Naturalmente que conozco a Julio muy bien y es estupendo que esté aquí, así puede ayudarme si lo necesito", declaró Anna, quien recientemente abandonó su trabajo como reportera del US Open.
A su lado en el escenario estuvo el actor inglés Rupert Everett, inmerso en estos momentos en el doblaje de la película de animación Shrek 2 y en el rodaje de A Way Through the woods.

Los caprichos de Mariah Carey
Entre los invitados estuvieron Pamela Anderson, Naomi Campbell, Heidi Klum, David Charvet, Rachel Hunter, Karolina Kurkova o Jade Jagger, pero la estrella que más portadas ha acaparado ha sido Mariah Carey, galardonada con el premio Diamante, reservado a los artistas que han vendido cien millones de discos -le fue entregado por Alberto de Mónaco-.Y no sólo por el reconocimiento que recibió o por el vistoso vestido que lució, sino porque las peticiones y caprichos de la artista fueron excesivos, según se publica en la prensa internacional.

La cantante, que llegó en avión privado procedente de Alemania, ha gastado aproximadamente 42 mil euros de alojamiento en tan sólo dos noches. Ocupó las cuatro suites más lujosas del hotel de París, cuyo coste por noche asciende a unos 3 mil euros cada una, más otras diez habitaciones para el personal que la acompaña entre asistentes, peluqueros, maquilladores, estilistas y personal de seguridad. Antes de su llegada, además, pidió seis humidificadores para sus dependencias, varias bicicletas estáticas y aparatos de gimnasia y que todas las habitaciones estuvieran decoradas con gran cantidad de flores frescas.

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