David Bowie e Iman brillan con luz propia

David Bowie e Iman lo saben: son atractivos. El duque blanco y una de las grandes diosas de ébano de la pasarela --fue la primera top model negra de la historia-- se casaron el 24 de abril de 1992, en Lausana (Suiza). Desde entonces, han pasado más de diez años y una hija en común, la pequeña Alexandria Zahra. La vida familiar no les ha impedido seguir triunfando en sus respectivas carreras. Y aunque el tiempo pase y ellos cumplan años (David Bowie tiene 56 años e Iman acaba de cumplir 48), no han dejado ni un sólo instante de ser pioneros y referencia para todos aquellos que buscan la perfección.

David Bowie, a la última
No hace mucho que David Bowie anunció que, tras ocho años sin "salir a la carretera", este año él y su banda iniciarían, a partir del próximo 7 de octubre, una gira mundial para promocionar su disco Reality. La gira dará comienzo en Copenhague y culminará en Australia y Japón. Sin embargo, y como aperitivo experimental el gran Bowie realizó un concierto interactivo global desde Londres. El concierto fue retransmitido vía satélite a 68 cines de 22 países. Para la ocasión el camaleónico músico llevaba vaqueros, camiseta y una chaqueta de frac muy de su estilo. Tomó el micrófono entre sus manos, a las 20.00 en punto, y se arrancó con el tema New Killer Star. Era el comienzo de la noche. Porque la estrella dio luz a los once temas que integran su nuevo álbum, además de regalar tres temas extra de su clásico repertorio.

Iman a la conquista de Tokio
Mientras David Bowie hacía las delicias de sus seguidores, Iman aparecía radiante y extraordinariamente bella en Tokio. La modelo somalí que fuera musa indiscutible de los grandes creadores de la moda allá por los ochenta -desfiló con creaciones de Carolina Herrera, Christian Lacroix e Yves Saint Laurent- acudió a la inauguración en Tokio de una joyería de la firma De Beers. Para tan especial ocasión, Iman lució el diamante más grande del mundo, el Millennium Star. Pero, y no cabe duda alguna, esta pareja brilla sin necesidad de piedras preciosas.

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