Miles de personas colapsaron las calles de Manhattan para dar su último adiós a Celia Cruz

La incesante lluvia que ayer presidía los cielos de Nueva York no impidió, sin embargo, que miles de personas salieran a la calle para dar su último adiós a Celia Cruz, fallecida el pasado 16 de julio a los 78 años víctima de un tumor cerebral. Tras su estancia en la Torre de la Libertad de Miami, donde una multitud de seguidores, artistas y amigos le rindieron tributo el pasado fin de semana, los restos mortales de la ‘guarachera de Cuba’ regresaron a la ciudad de los rascacielos; Celia Cruz descansa ya en el cementerio Woodlawn de el Bronx, en el llamado ‘condado de la salsa’, género que tanta fama le dio y del que se convirtió en su indiscutible reina.

"Siempre vivirás, siempre estarás. Lo sabes tú y nosotros, Dios y su hijo...¡Sabor a ti, azúcar Celia Cruz", se podía leer en las pancartas de la gente que abarrotó las Quinta Avenida para ver pasar el féretro dorado en un majestuoso carruaje acristalado, coronado con cientos de flores blancas y lilas, y tirado por dos caballos blancos, hacia la catedral de San Patricio, donde se ofició un sentido funeral. Para muchos, la lluvia que caía no era otras cosa sino que el mismo cielo lloraba la muerte de la cantante.

‘Como el azúcar, vives metida dentro del café’
La entrada en el templo estuvo presidida por la bandera de su Cuba natal, de la que salió a principios de los años sesenta para nunca regresar, los aplausos de todos los presentes, y una imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de la isla, que fue colocada a la derecha del altar.
La misa, oficiada por Josú Iriondo, director de Asuntos Hispanos de la Archidiócesis de Nueva York, fue un canto a la pasión que desprendía la artista: "¿Qué hay de mágico en Celia que nos convoca y nos hace vibrar como instrumentos e una orquesta?. Su pasión y su única pasión fue la vida", afirmó y recordó el famoso grito de ¡Azucar! que popularizó la cantante: "Celia, no te has ido, no te vemos pero te sentimos, y como el azúcar, vives metida dentro del café".

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