Multitudinario adiós a la gran Celia Cruz

Celia Cruz ha dejado un vacío insuperable en la música y en el corazón de sus admiradores. La sorprendente noticia de su muerte, el pasado miércoles, sobrecogió al mundo pero sus admiradores ya se han secado las lágrimas y, entonando el alegre canto de guerra de la guarachera -¡Azúcar!-, han querido ofrecerle la despedida que ella deseaba: un adiós lleno de salsa -el son de su tierra-, de pétalos de rosas blancas y tulipanes.

Celia Cruz, según sus últimas palabras, esperaba un gran funeral rodeada de su familia, sus amigos y sus admiradores. Lo ha conseguido. Todos ellos acudieron a velar a la cantante en una funeraria de Nueva York, pero el homenaje no terminaba ahí. La gran despedida tuvo lugar el sábado con una procesión a pie por las calles del sur de Miami hasta la iglesia Gesu, donde se celebró una misa en la que participaron sus compatriotas Emilio Estefan y su esposa Gloria y el cantante colombiano Carlos Vives, entre otros.

Los admiradores de la gran dama de la salsa tienen la oportunidad de verla por última vez en la Torre de la Libertad, lugar al que llegaban los refugiados cubanos en los años 60, donde reposará, hasta el próximo martes, el cuerpo de la cantante. Los restos mortales de Celia que fueron trasladados a este lugar denominado también Pequeña Habana recibieron el sábado la visita de más de 90.000 personas. El momento más emotivo tuvo lugar con la llegada del esposo de Celia, Pedro Knight, quien se detuvo en silencio varios minutos junto al féretro de la reina de la salsa.

El mundo de la música está de luto por Celia Cruz pero el ritmo de sus canciones quedarán para siempre y ayudará a superar su ausencia contagiando la alegría de su son y de su inolvidable ¡Azúcar!

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