Exclusiva: Entramos por primera vez en la paradisíaca casa de Julio Iglesias y Miranda en Punta Cana

ESPECIAL CASAS

HACE UNOS VEINTICINCO AÑOS
La personalidad y los rasgos esencialmente balineses que caracterizan la casa de Julio Iglesias en Punta Cana tienen su explicación y justificación en el hecho de que Bali ha sido, y es, una isla que ha influido mucho en la vida del artista desde que la conoció, hace ahora unos veinticinco años, y en la que a partir de entonces ha pasado siempre largas temporadas, dado que, desde un primer momento, se sintió impactado por la cultura y la arquitectura balinesas. En otro orden de cosas, la vida cotidiana de Julio en Punta Cana se centra en grabar sus discos (tiene en la casa un magnífico estudio de grabación) y en pasar junto a los suyos —su mujer, sus hijos y sus amigos — el mayor tiempo posible, sobre todo en invierno, dado que durante el verano viaja, como se sabe, por todo el mundo.

LA NUEVA FAMILIA DE JULIO
Años después de que llegara a su fin su primer matrimonio, del que nacieron sus tres hijos mayores, Chábeli, Julio José y Enrique, el artista ha formado una nueva familia, que, por cierto, es hoy una familia numerosa, ya que en menos de cuatro años ha tenido cuatro hijos: Miguel Alejandro, Rodrigo, Victoria y Cristina. Fue en el aeropuerto de Yakarta (Indonesia) cuando, hace unos diez años, Julio conoció a la joven holandesa Miranda Rijnsburger. En septiembre de 1997 nacía Miguel, el primer hijo de la pareja. Y poco antes Julio declaraba: «Quiero a Miranda con toda mi alma». En abril de 1999 nacía Rodrigo. Y el 1 de mayo del año 2001 nacían las gemelas Victoria y Cristina. Recientemente, Miranda comentaba: «Para mí Julio es lo más importante en mi vida». Por otra parte, al hablar de los niños afirmaba: «Quiero que sean, ante todo, buenas personas, que crezcan sanos y que sean humildes, sencillos, justos y generosos. Y que no se encierren en sí mismos, sino que se abran a los demás ». Y añadía: «Nuestros hijos deben ir descubriendo y sabiendo que son unos privilegiados, y que una inmensa mayoría de niños en el mundo no han tenido la suerte que ellos han tenido». Y concluía así: «Estoy inmensamente agradecida a Dios, a la vida y a las gentes y quiero expresar, por otra parte, el inmenso respeto que siento por las mamás que tienen hijos y no tienen ninguna ayuda».

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