Raphael tiene que llevar una medicación y una serie de cuidados especiales, aunque no muchos. Así lo explicaba él:
—Lo que pasa es que cada día va siendo diferente, porque va siendo más corta, me van quitando cosas a una velocidad tremenda. Es que mi recuperación —espera que toco madera— está yendo a una rapidez poco corriente. A las seis horas de operarme estaba en un sillón sentado en la UVI y recibí a mi familia. Y al día siguiente me dieron judías con chorizo. Ahora como de todo: mariscos, chuletas de cordero, lo que me pongan por delante. Eso sí, procuro no comer grasas.
El artista se refería también a las claves de su recuperación:
—La voluntad y las ganas de vivir, las ganas de que mi carrera continúe, de disfrutar de mi familia, de mis hijos, de eso tan chiquitito que viene en camino, y no me podía perder. Como abuelo, tengo el deber de maleducarla cuando nazca; su madre la educará y yo la maleducaré. Las ganas de volver a mi trabajo, de volver a mis amigos con pasión, yo adoro a mis amigos. Se han portado muy bien, muchos de ellos del mundo del espectáculo, todos son maravillosos y han hecho unas canciones fabulosas para mí. Estoy en contacto con Julio, con Serrat, Sergio Dalma, Rocío, bueno las dos Rocío, Lina Morgan... Estoy encantado.

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