Shakira

Pocos meses después de su triunfo en el Palau Saint Jordi de Barcelona, Shakira aterrizó en Madrid con su "Tour de la Mangosta", la primera gira de carácter mundial de toda su carrera, para deleitar a los miles de seguidores que se dieron cita en la plaza de todos de Las Ventas.

Trescientos cincuenta metros cuadrados de escenario, pasarelas, una enorme grúa, en la que la cantante se subió al final del concierto, dos gigantes pantallas de vídeo, explosiones, lenguas de fuego y otros efectos, contribuyeron a impregnar de magia el espectáculo. Un show en el que reinaron al unísono la voz de esta poderosa "mujer llena de gracia" -ese es el significado real de su nombre en árabe- tanto como sus fascinantes movimientos de cadera al estilo de las danzas orientales, herencia de la sangre libanesa que corre por sus venas.

Shakira surgió de las profundidades del escenario como si de una odalisca se tratara, subida en una gigantesca cobra y bajo los acordes de "Ojos así". Con un cariñoso saludo "¿Cómo está mi gente? Gracias por estar aquí, por hacer esto posible. Sean felices, eso es lo más importante", despertó el clamor del público.

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