Ainhoa, Carrasco y Beth: Así son sus casas, sus amigos, sus familias...

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Ainhoa es la pequeña de tres hermanos: Iñaki, de veintinueve años; Silvia, de veintisiete, y ella. Vive en un segundo piso de una de las calles del centro de Galdácano. Fue al colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón y ya desde entonces, sabía que lo suyo era la música. Le encantaba cantar, y la primera vez que lo hizo fue a los catorce años, durante su estancia en un campamento. Aprendió ella sola a tocar la guitarra y dio clases de piano. Luego estuvo en varios grupos musicales y recibió clases de canto para entrar más tarde en el concurso que le haría saltar a la fama.

Laura, amiga y compañera de colegio de Ainhoa, trabaja de camarera en un pub, en Galdácano, donde se reunían en multitud de ocasiones la cuadrilla de amigos para ver a Ainhoa por televisión. Laura no puede dejar de hablar de ella sin sonreír al recordar todo lo que está sucediendo en la vida de su amiga:'Recuerdo que nos levantábamos a las siete de la mañana para ir al colegio. Nos comíamos una manzana en el recreo y luego volvíamos a casa para comer. Pero comíamos rápidamente para luego dar una vuelta o bajar a comprarnos chucherías. Nos íbamos siempre a casa de alguna de las dos y Ainhoa, a veces, tocaba la guitarra. Los viernes siempre salíamos'.

Mientras estudiaba, Ainhoa intentó sacarse algún dinerillo trabajando en una pizzería cerca de su casa. Allí conoció a Garbiñe, su compañera, y a Julen, el encargado de la pizzería. Debido al carácter de la cantante hicieron en seguida 'buenas migas, convirtiéndose así en unos de sus principales amigos: 'Es que Ainhoa lo tiene todo' —cuenta Julen — 'Es una chica simpática e inteligente y se muestra tal como es. Comprendo que también tiene mucho carácter. Por eso en la Academia le fue difícil la convivencia. No congeniaba con nadie, pero poco a poco ha ido superándolo'.

—¿Ese carácter fuerte influyó negativamente a la hora de trabajar en la pizzería?
—No, al revés, desde que nos conocimos cogió mucha confianza con todos nosotros. Siempre estaba bromeando con todo.

—¿Qué es lo que mejor se le daba?
—Sin duda alguna, estirar la pizza. Lo hacía muy bien, y además, a ella le encantaba. Era la «estiradora » de pizzas oficial.

—¿Qué te contaba de la Academia?
—Siempre que me llamaba, me contaba todos sus problemas. Ella creía que no pasaría ni a la final, porque había mucho nivel. Además de trabajar en la pizzería, Ainhoa intentaba compaginar su trabajo y sus estudios con su carrera musical. Formó parte de varios grupos, pero el último y más importante fue uno llamado Pies de Pato, en el que compartía afición e ilusión con su novio, Jon, compañero suyo en dicho grupo. Con éste tocó en repetidas ocasiones en el bar Urki, que tiene una parte habilitada para dar conciertos, y se encuentra justo debajo de la casa de Ainhoa. Txabi, propietario del bar, cuenta que empezó a tocar con diecisiete años:'Aparte de tocar, venía aquí todos los domingos con su amiga Bea, después de trabajar en la pizzería'.

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