Rocío Durcal: "Tengo más ilusión que nunca"

—Rocío, de tus declaraciones de entonces ya se advertía esa fuerza tuya a la que te refieres.
—Fíjate que me dije a mí misma: «¡Que me va a dejar a mí éste (su marido), sola y con estos tres (sus hijos)... Ni soñando!». Así que me hice setenta actuaciones en el tiempo que mi marido estuvo malo y luego me iba a dormir al hospital. Por eso, te digo que es muy importante ser positivo en la vida.
—Algún hijo tuyo habrá heredado tu actitud ante la vida.
—No sé si los tres, pero desde luego, Shaila es la que más.
—Quizá tu hija Carmen haya pasado por momentos más duros. Lo digo por lo de su separación.
—Sí. Y aprovecho para decir que mi nieto Christian, al que adoro, es un niño noble y muy bonito interiormente. De todas formas, parto de la base de que me gustan mucho los niños pequeños. Desde siempre.
—Podrías haber tenido más hijos, Rocío...
—Ya, pero no los he tenido.
—Shaila es quien parece más decidida a seguir tus pasos artísticos.
—Yo creo que sí.
—Carmen está más metida en el mundo de la interpretación.
—Sí. Acaba de hacer ahora una película con Antonio Jiménez Rico. Se llama «Hotel Danubio», y es la primera vez que mi hija tiene un papel protagonista.

La educación de sus hijos
—Tú y tu marido les disteis una gran preparación académica a vuestros hijos.
—Sí, porque yo tuve que aprender sobre la marcha, aunque era una niña muy espabilada y muy lista. Con quince años hice mi primera película, y recuerdo que Luis Sanz, al que siempre estaré muy agradecida, me ponía profesores particulares de una cosa, de otra..., hasta de italiano. Luego también el hecho de viajar me ha servido muchísimo.
—Sí, pero los estudios son los estudios.
—Por supuesto. Yo provengo de una familia humilde, y mis padres nunca me decían si había leído esto o lo otro, o si había hecho los debe- res. Por eso yo quería que mis hijos estudiasen en inglés.
—Antes, te casaste con Antonio.
—Eso. Yo quería que mis hijos tuvieran una educación bonita para que se pudieran desenvolver en la vida. Los mayores estudiaron en Washington y en Boston, aunque luego tienes tú que preocuparte de otras «asignaturas» de las que carece la cultura americana, porque la nuestra es más hermosa, más rica.
—Shaila ya no estudió fuera.
—Porque no quiso ella.

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