Rocío Durcal: "Tengo más ilusión que nunca"

—Digo, Rocío, que los problemas de salud que pasaste ya forman parte del pasado.
—Sí.
—Porque te dieron mucha guerra.
—Mucha. Año y medio sin poder trabajar. Pero bueno, lo subsané bastante temprano, dentro de que era bastante agresivo.
—Pero, ¿qué era al final, Rocío?
—Tuvieron que hacerme una histerectomía bastante gorda, agresiva. Si no me llego a hacer un chequeo...
—Luego todo se descubrió gracias a un chequeo.
—Sí. Antes de irme a Venezuela fui a mi ginecólogo para hacerme una revisión rutinaria. Siempre me hago una cada seis meses. Y, chico, no sé de dónde salió el «agresivo» éste. Fíjate si no voy al médico.
—¿Algún síntoma tendrías, Rocío?
—Me encontraba perfectamente bien. Había hecho mis actuaciones y no me sentía rara, ni mal, ni nada. También sucedió que había pasado el climaterio e iba a comenzar con una menopausia tardía, pero no. Como te digo, menos mal que fui al médico. A mis hijas les he dicho que no pueden dejar de ir al ginecólogo de forma regular, para que este tipo de cosas no te pillen a traición. Y lo mismo recomiendo a todas las mujeres.
—Un momento difícil.
—Me llevé un gran susto con mi enfermedad, pero no entraba en mi cabeza ningún replanteamiento de vida ni nada parecido. Sucedió, me curé y ya está. Luego, durante el tratamiento de radioterapia y quimioterapia me encontré bien. Ni se me cayó el pelo ni nada.

«Creo que mi fortaleza me salvó»
—De todas formas, tú eres una mujer fuerte.
—Y eso creo que fue lo que me salvó.
—Tu marido también pasó por una complicada situación cuando tuvo aquella pancreatitis en México.
—Aquello sí que fue realmente grave. Sucedió hace ocho años.

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