Miranda con sus hijos, Miguel, Rodrigo y las gemelas Victoria y Cristina, en la playa de Punta Cana

Las gemelas Victoria y Cristina nacían el 1 de mayo de 2001, en el mismo hospital de Miami en el que, en su día, nacieron también Miguel y Rodrigo. Poco antes, la mujer del artista confesaba: «Para mí, saber que voy a tener gemelas es una bendición de Dios. Julio y yo estamos viviendo una inmensa y doble alegría, una doble felicidad y, al mismo tiempo, una doble preocupación».
Hoy está aquí con los cuatro, bajo el sol del Caribe. Con los cuatro, que van creciendo sanos y fuertes. Con los cuatro desbordando gracia y simpatía. Y dedicada por entero a ellos porque sabe que los niños atan y exigen una permanente atención. Así lo reconocía recientemente cuando declaraba: «Los niños atan, pero son una dulce atadura y te dan muchas cosas maravillosas, por ejemplo, felicidad».
Una felicidad que, según Miranda, crece a medida que pasan los días. «Por eso —confesaba hace poco— no me gusta decir que estoy feliz como siempre, sino... más que nunca; cada vez más». Aclarando después: «Pero no soy una persona que se encierre en su felicidad sino que estoy perfectamente conectada con mi entorno, soy una persona que mira siempre alrededor. En resumidas cuentas, una mujer con los pies en la tierra. Por otra parte, estoy inmensamente agradecida a Dios, a la vida y a las gentes, y quiero, una vez más, expresar el profundo respeto y la enorme admiración que siento por tantas y tantas mamás que, como yo, tienen hijos muy pequeños y por desgracia no cuentan con tanta ayuda como cuento yo».
Hoy, y mientras practica una vida sana bajo el sol de Punta Cana, rodeada de su hijos, con los que juega, Miranda, una mujer que tiene la discreción como norma esencial en su vida se siente, sin duda, feliz como nunca, a la vez, con la esperanza de que el día de mañana sus hijos «sean ante todo buenas personas, que crezcan sanos y que sean humildes, justos y generosos, y que, sobre todo, no se encierren nunca en sí mismos, sino que,por el contrario, sepan abrirse a los demás».

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