Miranda con sus hijos, Miguel, Rodrigo y las gemelas Victoria y Cristina, en la playa de Punta Cana

El 7 de septiembre de 1997 nacía el mayor, Miguel. Un año antes el artista declaraba: «Quiero a Miranda con toda mi alma. Ella es el ancla de mi vida. Sencillamente no podría vivir sin ella».

El 3 de abril de 1999 nacía Rodrigo. Unos años después, Miranda nos decía de él: «Miguel se parece a mi padre cuando era joven, y Rodrigo, según Julio, se parece también a mi familia, pero la gente me dice que tiene muchas cosas de Julio. Son, en realidad, bastante diferentes de carácter: Miguel es mucho más tímido (o está en esa época de timidez por la que suelen pasar los niños) mientras que Rodrigo es más inquieto, más activo y tiene un carácter más fuerte que su hermano».
Curiosamente, cuando, en su momento, Julio habló del segundo hijo que esperaban, el cantante comentaba: «No hay dos sin tres...ni tres sin cuatro». La frase quedó ahí, como una simpática ocurrencia del artista. Sin embargo, pasado un tiempo se vería cargada de sentido al saberse que Miranda estaba esperando...gemelas.
Y Miranda, durante éste su tercer embarazo, contaba: «Hace casi un año, me llamó una amiga y me dijo que había soñado conmigo. Me dijo que yo estaba llamando a mis hijos, que no eran dos, sino cuatro».
Y hubo algo más: una señora americana paró un día a Miranda por la calle y le dijo: «Tu ángel me dice que tengo que hablar contigo». Como para quitársela de encima, la mujer de Julio le preguntó: «¿Crees que voy a tener algún día una niña?». Y la señora le respondió: «No veo una niña sino dos: vas a tener gemelas».Y todo esto sucedía también antes de que Miranda se quedara embarazada por tercera vez.
Meses más tarde, Julio y su mujer anunciaban que iban a ser nuevamente padres. Poco después, el médico le comunicaba a Miranda que eran dos los hijos que venían de camino.

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