La cantante Madonna y su marido, Guy Ritchie han decidido poner en venta la casa que poseen en Ashcomb House, la campiña inglesa, por más de trece millones de euros.

Esta mansión, una casa solariega de estilo georgiano que adquirieron hace un año, le servía a la pareja para practicar una de sus aficiones preferidas, la caza. Sin embargo, esta utilidad ya no es posible, ya que Madonna ha puesto fin a su afición. Esta práctica viola las leyes de la religión a la que pertenece la famosa cantante, es seguidora de Kabbalah, (vástago del judaísmo) y considera que las almas de las aves muertas en su terreno podrían regresar para atormentarla.

Otros problemas
Otro motivo por el que Madonna y Guy han decidido poner en venta la casa es por los derechos de paso vigentes en Inglaterra. El nuevo reglamento permite que los viandantes puedan aproximarse a la casa de la cantante más de lo que está dispuesta a aceptar.

Otro foco de polémica ha sido el permiso que las autoridades locales han concedido a Madonna para que construyera en su casa más habitaciones para el personal de servicio, algo que según los residentes de la zona, rompe con las leyes establecidas en la comarca: "Es un ultraje y un escándalo".

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