Paulina Rubio habla por primera vez del problema de su novio

Ya está preparando su gira «para que sea la mejor del mundo ».Pero no quiere decir más de ello. Se trata de algo nuevo. Mientras tanto, Paulina Rubio se dispone a pasar las Navidades con los suyos. Mujer familiar sí que es, aunque vea poco a la familia. El trabajo tiene la culpa, su loca vida profesional. Paulina ha hablado ahora. Y lo ha hecho como siempre, pausada y pensada. Ricardo Bofill, su Ricardo, está también muy presente en la conversación. Y mucho. Ha hablado sobre el problema que llevó a su novio hasta una clínica de desintoxicación. Pero comencemos por el lado profesional, la cara menos oculta de la cantante «pura hembra mexicana », el «huracán latino » del momento en todo el mundo.

—¿No te da la sensación de que el público te exige más cada día?
—Sí, cada día salen nuevos cantantes y grupos con buena voz y ritmo. Algunos son inventos de la televisión, otros son productos de «marketing » de las discográficas,,y luego hay un grupo —con el cual me identifico — que son ellos mismos,,su esencia proyectada directamente al público.
—¿Qué se extrae del sufrimiento?
—El sufrimiento está en la Biblia, el Corán y la cultura universal. Hay castigos que nos imponemos para canalizar la energía comunitaria, para fabricar unas leyes que, si las franqueamos, nos derriba el sufrimiento en forma de castigo, ya sea la mala conciencia o la multa de tráfico.
VIVO SIN LUJOS

—¿Qué atrae la riqueza?
—Nada. Vivo de una manera sencilla, sin lujos. Mi único lujo será la casa que estoy construyendo en Miami Beach para tener un puerto, una base: llevo años viviendo en hoteles. No tengo casa.
—¿Tienes muchas veces que abrir las «ventanas de tu vida » para que entre aire fresco?
—Tengo muchos mensajes que salen de mí misma, pero leo y me instruyo para complementarlos. Me interesan el amor, la paz, la salud, el yoga y la meditación, aunque últimamente también leo libros de sociología y filosofía. Pienso en mis hijos y en todo lo que tendré que enseñarles.
—¿Es Paulina ácida a veces?
—Intento no serlo. Tengo un corazón dulce, pero estoy rodeada de hombres siempre dispuestos a no obedecer, no seguir mis instrucciones, y a veces tengo que sacar la espada para defender mis ideas.
—¿Dulce en otras ocasiones?
—Soy siempre dulce con mi familia y amigos.
—¿Puedes llegar a ser empalagosa?
—Espero que no; soy muy posesiva con mi familia, pero espero no ser cargante, indigesta.(Risas.)

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