Juan Muñoz, padre de Las Ketchup, habla de sus hijas

—¿Usted hubiera preferido que siguieran en el anonimato, casadas, con hijos ,viviendo aquí, en Córdoba?
—No es así … ¡Fíjese a lo que han llegado! ¡Es increíble! ¡Batir el récord de la música lo han conseguido muy pocos! Como todo padre, quiero lo mejor para ellas y que nadie las lastime ni las hiera. Pensándolo bien, ¿por qué no casadas —siempre que fuera con buenos hombres — y con muchos hijos? Los niños me encantan, los míos y los ajenos.

—¿Cómo son Lola, Lucía y Pilar? Parecen muy diferentes entre sí …
—Lo son, lo son. Pilar es la que tiene más carácter, más genio, siendo la mayor; las otras dos la siguen sin rechistar porque es la que manda. Lola es la más estudiosa, la gran responsable, la que está siempre pendiente de todo, y Lucía, la pequeña es muy parecida a mí —aunque más abierta —, adora la música y para ella esa es su vida.

‘Sigo dando clases a mis alumnos’
—Dice que Lucía ama la música como usted. ¿Nunca ha pensado Juan, en volver a los escenarios?
—Le voy a decir algo, todas las tardes sigo dando clases a mis alumnos …, un puñadito y contados con los dedos de esta mano. He recibido muchas críticas por no montar a lo grande una academia. Y es que no quiero, no quiero. Si durante todos estos años no hubiese tenido la guitarra conmigo, me habría pegado un tiro.¿Volver? Eso lo tengo que decidir yo, no acepto ni imposiciones ni sugerencias de nadie. No quiero que me manipulen, ni se forren a mi costa. Tengo las cosas muy claras y nadie va a venir a decirme qué debo hacer.

—Usted es un nostálgico,¿no?
—No. Un nostálgico vive de los recuerdos y yo los he enterrado todos, sólo en pocas ocasiones me doy el lujo de volver atrás. Si le contara mi vida, se pondría a llorar …, pero como me encierro muy dentro, prefiero que siga siendo mía.

—¿Tampoco es hombre de dar consejos a sus hijas?
—Si me los piden se los doy. Lo único que les repito siempre es que mantengan los pies sobre la tierra, que no se dejen engañar, que desconfíen de los amigos que llegan con el éxito y se marchan cuando esa llama se apaga. Que sigan siendo sobre todo buenas personas.

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