Monserrat Caballé ‘reina’ en el Liceo 40 años después de su debut

Monserrat Caballé triunfó en su gran noche. Tras diez años alejada de los escenarios por 2001.08.10.caballe, la soprano se reencontró con la ópera escénica en el estreno de Henry VIII, de Camile Saint-Saens. Se cumplían casi 40 años de su debut en el Liceo de Barcelona y fue precisamente este escenario, el elegido por Monserrat para reencontrarse con su público. Un público fiel que había acabado con las entradas para ésta función y la del próximo martes desde hace meses.

Monserrat Caballé tardó en aparecer en el escenario 20 minutos durantes los cuales el público se mantuvo expectante. Cuando la diva subió al escenario, vestida de Catalina de Aragón, el público no pudo contener la emoción y ovacionó al soprano antes de que comenzara a cantar. A sus 68 años Monserrat lejos de hablar de retirada, quiso volver a la escena pisando fuerte. Para ello eligió una obra larga, dura tres horas y 45 minutos, y un personaje con fuerza, la reina Catalina de Aragón, reflejo sin duda de su fortaleza y energía. Y fue precisamente así como triunfó en una noche llena de júbilo para público y soprano, como la verdadera reina del Liceo de Barcelona.

‘Gracias por estos 40 años de fidelidad’
El público así quiso hacérselo saber a su diva. La soprano escuchó los primeros bravos en el tercer acto pero los mejor vendría tras el ‘concertante final’. Fue entonces cuando el público la ovacionó de pie durante más de diez minutos y desde los últimos pisos del Liceo empezaron a caer octavillas celebrando la vuelta de la soprano. ‘Gracias por estos 40 años de fidelidad’ se podían leer en las cientos de hojas azules y amarillas, que descendían desde el cielo del Liceo.

El coprotagonista se retiró a mitad de la obra
Todo estuvo a la altura de la ocasión, a excepción a una laringitis alérgica que le jugó una mala pasada a Simon Estes, el barítono-bajo, que interpreta a Enrique VIII. Estes tuvo que abandonar el escenario después del entreacto de la obra, ya que la afección hacía casi imposible oír su voz. El barítono fue sustituido por Robert Bork que supo defender el papel con dignidad.

No obstante, la noche fue un triunfo para Caballé, que con su carisma y amor al público del Liceo supo salvar el incidente y hacer de la noche una velada inolvidable para sus múltiples fans.

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