Madonna conquistó Barcelona en el inicio de su gira mundial

Treinta y seis mil personas se reunieron el Palau Sant Jordi para disfrutar del ambicioso y sofisticado espectáculo de la diva estadounidense

Vestida de rockera, con camiseta negra y una falda escocesa que cubría unos pantalones de cuero, salía Madonna a las 21,37 horas del sábado al escenario del Palau Sant Jordi.
Dieciocho mil espectadores llegados de todo el mundo contemplaban enfervorizados el inicio de "The Drowned World Tour", primera gira mundial de la cantante en ocho años.
Entre los fans, su marido, Guy Ritchie que, en un lugar preferente y rodeado de guardaespaldas, contemplaba el ambicioso y sofisticado espectáculo de la superestrella del pop.

Dividido en cuatro partes bien diferenciadas, el concierto fue, en palabras de la diva americana, "una representación teatral de mi música". Con un vestuario distinto para cada ocasión, diseñado por Jean Paul Gaultier, Madonna pasó de ser una punky agresiva a una geisha capaz de volar o una atractiva vaquera, con toro mecánico incluido.

El último acto del montaje estuvo marcado por la influencia latina y flamenca. La cantante interpretó "No llores por mi Argentina" simulando ser -como ya lo hiciera en la película que protagonizó junto a Antonio Banderas- Eva Perón, además de sus temas en castellano: "Lo que siente una mujer" y "La Isla Bonita". Tangos, castañuelas y zapateados animaron el escenario del Palau Sant Jordi en este homenaje que la artista quiso rendir a la cultura española, con la que se siente muy identificada, "más incluso que con la italiana", según afirmaba Liz Rosenberg, portavoz de la estrella, días previos al concierto.

"Holiday" y "Music" pusieron el broche de oro al recital barcelonés, que volvió a repetirse en la noche del domingo y que recompensó a los más de treinta y seis mil admiradores que se congregaron durante ambas jornadas con un espectacular concierto digno sólo de una reina del pop.

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