Alejandro Sanz

A los ocho años enamoraba a sus compañeras de clase con cartas y poemas de amor. A los diez, componía ya sus propias canciones y empezaba a soñar con ser alguien en el mundo de la música. El flamenco era su pasión, Camarón y Paco de Lucía sus grandes ídolos.

Todo el día con guitarra en mano, Alejandro se paseaba por los locales nocturnos ofreciendo su voz a cambio de comida o algún dinero para sobrevivir. Su espíritu aventurero le llevó a Galicia y a Andalucía, en busca de una oportunidad que le abriera las puertas del éxito.

El suyo no ha sido un camino de rosas, y lo que hoy tiene y es lo ha conseguido a base de aprendizaje, tesón y esfuerzo.

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