Waris Dirie y Liya Kebede, dos modelos con coraje que se unen por una buena causa

Luchar contra la ablación en el Tercer Mundo se convierte en el objetivo de ambas mujeres con las que nace la película ‘Flor del desierto’

Aunque su vida transcurrió por caminos muy diferentes –Liya Kebede fue una niña que creció en la ciudad de Addis Ababa (Etiopía), mientras que Waris Dirie vivió su infancia de forma nómada por el desierto somalí-, lo cierto es que ambas han sabido lo que es triunfar en la moda -a pesar de tener que lidiar con dificultades por ser de raza negra- y, lo más importante, aprovechar su estatus para luchar a favor de causas solidarias. En esta ocasión, sus manos se unen para denunciar e intentar frenar la ablación en el Tercer Mundo.


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Por un lado, Waris Dirie (1965) denunció hace años esta tradición, de la que fue víctima cuando tan sólo tenía cinco años. Para que sus palabras llegaran más lejos decidió contar esta experiencia en un libro autobiográfico, ‘Flor del desierto’ (2002, Maeva). Sin embargo, ahí no decayó su lucha. Fundó la asociación ‘Waris Dirie Foundation’, escribió más libros... y encontró el empuje definitivo a esta causa cuando le propusieron llevar al cine su impresionante experiencia. A finales del año pasado, el rodaje del filme ‘Flor del desierto’ –se estreno en Madrid el pasado 11 de marzo- se terminó gracias a la ayuda del productor alemán Peter Hermann y la directora Sherry Hormann.


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Pero ¿quién se encargó de interpretar la agridulce vida de Waris Dirie? Es en este momento cuando entra en escena Liya Kebede (3 de enero de 1978, Addis Ababa). Modelo de éxito –ha sido la primera mujer de piel negra imagen de la firma cosmética Estée Lauder-, la guapa etíope se ha encargado de encarnar la dura trayectoria con final feliz de la ‘top’ somalí. Con pequeñas interpretaciones en un par de filmes, éste ha sido su primer papel protagonista, y, además, con un fin solidario y de denuncia. No obstante, el corazón solidario de Liya no termina aquí, pues ha creado una fundación con su nombre que lucha por reducir la mortalidad de las madres, bebés y niños en los países menos desarrollados, así como promover mejoras en sus condiciones de vida. Y aquí no queda todo, también posee la firma LemLem, en la que se pueden encontrar prendas confeccionadas de forma artesanal en Etiopía con el fin de “ayudar a los tejedores etíopes a autofinanciarse y preservar una tradición que está desapareciendo en el país”. Unos diseños que posteriormente puede adquirirse en destacadas firmas y conocidos grandes almacenes.

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