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La ciencia dice que te fijes más en Ashley Graham y no tanto en Bella Hadid

Lo confirman los estudios: seguir a modelos de una talla por encima de la 42 tiene un efecto muy positivo en nuestra autoestima. ¡Hip, Hip, curvas!

“La gente cree que la revolución body positive es una moda y no es así”. Entre lágrimas, la modelo Ashley Graham ponía fin a una sesión de fotos muy emotiva en la que estuvo acompañada de mujeres con complejos, mujeres con inseguridades, mujeres con curvas y sin ellas. La modelo es lo que la industria denomina ‘plus size’ o de tallas grandes para diferenciarla de la categoría convencional de modelos delgadas, una definición que quiere borrar desde hace años.

La modelo activista famosa por defender la diversidad y la moda sin tallas, sirve de ejemplo para muchas otras mujeres que necesitan seguridad y autoconfianza. "Siempre procuro evitar centrarme en las partes que menos me gustan de mí; cuando poso hago que mis manos dirijan la atención a aquellos rasgos de mi que sí me gustan”, confiesa la modelo a las chicas que se enfrentan a la cámara. Es sorprendente lo que unos sinceros y oportunos cumplidos logran sobre la autoestima porque en cuestión de segundos, la actitud de cualquier mujer puede cambiar. Ashley Graham lo sabe y la ciencia le da la razón.

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Ver modelos de una talla por encima de la 42 tiene un efecto muy positivo para la salud emocional de las mujeres. “Encontramos que existe una abrumadora ventaja psicológica cuando los medios muestran cuerpo más realistas que los de las tradicionales modelos delgadas”, explica Jessica Ridway, profesora de la Universidad de Florida.

El estudio se llevó a cabo entre 49 estudiantes que fueron expuestas a una serie de imágenes publicadas en los medios para medir su respuesta psicofisiológica. Cuando las modelos curvy aparecían en pantalla, “las mujeres hicieron menos comparaciones, prestaron más atención, retuvieron más detalles y su cuerpo mostró más reacciones satisfactorias”, añade Russell Clayton, conductor del experimento. Conclusión: la diversidad no es sólo una potente estrategia de marketing cada vez más común en campañas de belleza o portadas de revista, sino que también tiene una respuesta positiva inmediata en la mujer: nos hace sentir mejor.

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Será por eso que Ashley Graham tiene un lugar reservado en el especial baño de Sports Illustrated desde 2016, este año acompañada también por Hunter McGrady. Y así se explicaría también el fenómeno viral de Any body, la cuenta de Instagram de dos modelos australianas, Georgia Gibbs y Kate Wasley, que pretende fomentar una imagen plural de la belleza desde su propia amistad: Georgia usa una talla 34 y Kate una 44.

Finalmente, la ciencia ha venido a apoyar la propuesta de muchas personas que reclaman la inclusión de otros modelos de belleza en la industria para representar una mayor amplitud de siluetas que, no por ser diferentes o variadas, son menos estéticas y que, además, refuerzan la confianza de la mujer en lugar de acomplejarla. Ojalá haya más Ashley Graham susurrándonos mensajes positivos al oído a todas las mujeres del mundo.

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