Ralph Lauren desvela su colección personal de coches en París

La capital mundial de la moda acoge una de las pasiones del diseñador

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Es difícil no reconocer un polo Ralph Lauren a simple vista: la firma americana ha construido un auténtico emporio alrededor de su icono, y es reconocible en los cinco continentes sin que apenas haga falta mirar la etiqueta. Sin embargo, lo que no todos saben es lo que se esconde detrás del ‘hombre’ Ralph Lauren: además de un maestro de la aguja e hilo, el diseñador posee una pasión excepcional por los coches deportivos, que le ha llevado a atesorar una de las mayores colecciones de automóviles de lujo y vehículos clásicos del planeta.

Una colección que este mes, además, viaja a París para ser exhibida por primera vez en un museo europeo. Emplazado en las Tullerías, en una extensión del ala oeste del Louvre, el corazón del Museo de las Artes Decorativas será el encargado de albergar esta colección única, que abrirá sus puertas a miles de curiosos y amantes del motor el próximo 28 de abril y hasta al 28 de agosto, con un total de diecisiete modelos-joya pertenecientes a la historia automovilística europea reciente. Diecisiete piezas únicas, datadas de los años 30 en adelante, que el diseñador ha ido adquiriendo pacientemente a lo largo de las últimas décadas, hasta incorporarlas a su vasta colección personal.

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Bugatti 57 SC Atlantic.

De entre todos los espectaculares vehículos que componen la muestra, y entre los que se cuentan modelos únicos de Alfa Romeo, Ferrari, Jaguar o Porsche, caben destacar algunos coches irrepetibles, como el Bentley Blower de 1929, que sirvió como vehículo de lujo para el agente 007 en la primera novela sobre James Bond de Ian Fleming; un Mercedes-Benz SSK Comte Trossi de 1930, dominado por un impresionante capó, cuya longitud representa más de la mitad del vehículo; un modelo del inolvidable Jaguar D type, protagonista de los circuitos de Le Mans en 1955, 1956 y 1957; o una de las joyas personales del modisto, un Bugatti 57 SC Atlantic, condsiderado uno de los coches más bellos del mundo, y del que, de los únicos cuatro modelos que se produjeron en 1938, apenas quedan dos.

Una ocasión irrepetible para repasar la historia del automovilismo de los últimos cien años, y ver de cerca y en primera persona la evolución del diseño de carrocería, chasis y motor de algunos de los coches más elegantes y destacados del mundo.

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