El calzado deportivo, clave para prevenir lesiones

Las zapatillas son las grandes olvidadas a la hora de seleccionar un equipamiento deportivo completo



El terreno, la disciplina deportiva, nuestra forma física... Son muchos los factores que influyen a la hora de decidir qué calzado debemos elegir a la hora de salir a practicar nuestro deporte favorito. O al menos, así debería ser: las zapatillas suelen ser las grandes olvidadas a la hora de equiparnos para ir al gimnasio, salir a correr, pisar una cancha de tenis o 'echar' unas canastas. La creencia de que cualquier deportiva es eficaz a la hora de practicar deporte está tan extendida como erróneos son sus fundamentos: el zapato ejerce una función fundamental a la hora de prevenir lesiones a nivel articular y muscular, por lo que elegir el adecuado para nosotros debería suponer una prioridad a la hora de hacernos con el equipamiento correcto.

Cada calzado está diseñado para la práctica de un deporte concreto, y dentro de cada disciplina puede haber variaciones en función de la superficie en la que se practique. Correr detrás del balón sobre césped natural o artificial puede suponer una gran diferencia, tal y como asegura Carlos Díez, jefe de los Servicios Médicos Sanitas - Real Madrid.

Otro factor clave es la amortiguación, vital para que las articulaciones no sufran. Cada marca de zapatillas utiliza un modelo diferente de cámara de aire, por lo que, antes de decidirnos por un par último modelo, resulta más recomendable probar cuál es la más idónea para nuestras características, y analizar detenidamente el dibujo de la suela, determinante a la hora de practicar deporte sobre un tipo de terreno u otro.

Por último, elegir el número adecuado a nuestro pie nos prevendrá sobre futuras incomodidades o incluso lesiones: cuando te las pruebes, procura elegir un par en donde la punta del calzado apenas roce la punta del dedo. Guárdalas en un lugar fresco y seco, con los cordones desabrochados y polvo de talco en el interior, y ten en cuenta de que la vida útil del calzado deportivo oscila entre los 800 y los 1.500 kilómetros.

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