Las reglas para un afeitado suave y apurado

Probablemente, el mejor afeitado del mundo

  • Sentando las bases. "Un buen afeitado es un buen bañado", dice Juan Casín, barbero, recordando las palabras de su padre que le descubrían el secreto clave de la barbería tradicional. La preparación del pelo es imprescindible para un buen resultado, que los expertos prefieren hacer con jabón y agua caliente. "Ablanda más el pelo", afirma. Y hay que darle tiempo para que actúe, para que realmente suavice la queratina del pelo y lo levante. "Debe trabajarse al menos 2 ó 3 minutos".

  • Cuidado con las curvas. Según Alfonso de Brito, hijo y nieto de barberos, es mejor afeitar siempre en la dirección de crecimiento del pelo. "Es mejor hacer muchas pasadas en un mismo sentido que una sola a contrapelo. Al principio no queda un resultado tan apurado al tacto, aunque sí visualmente, y poco a poco se reeduca la barba. Al cabo de dos semanas se consigue el mismo apurado. Si se hace a contrapelo, se provoca que la piel se cierre sobre el poro antes de que salga el pelo, lo que hace que se enquiste".

  • Por el filo de la navaja. No se puede ahorrar en cuchillas. Hay que cambiarlas a menudo y limpiarlas en agua. No bajo el grifo abierto, sino en el agua del lavabo, evitando tocar el filo con una toalla o con los dedos y dejando secar la hoja al aire.

  • A dos manos. Un buen afeitado requiere la colaboración de ambas extremidades. La una sirve de "mano-guía", estirando la piel y recorriendo primero los contornos de la cara, y la otra ha de realizar el trabajo de precisión del corte, especialmente en las zonas difíciles como cuello, mandíbula o pómulos.

  • A plena luz. Las mujeres deben procurarse una buena luz antes de maquillarse; los hombres, al afeitarse. Cuidado con el vaho de la ducha o con la penumbra, fuente de muchos cortes innecesarios.

  • Un final feliz. Para un afeitado impecable de cinco estrellas, Alfonso de Brito recomienda volver a poner un paño mojado en agua caliente sobre el rostro para abrir el poro y mejorar la receptividad de la piel al after shave. Este último (sea en fluido, bálsamo o gel) es el complemento perfecto y el socorrista de la piel, que acude en su ayuda tras la agresión que supone el afeitado. A nuestro experto le gusta extenderlo por todo el rostro para hidratarlo por completo y conseguir un aspecto más homogéneo. Para los perfeccionistas, nada como acabar con una toalla, ahora mojada en agua fría, para cerrar los poros.

    En seco: el afeitado con maquinilla
    Son rápidas, cómodas, no hay peligro de corte... ¿Por qué no las usan todos los caballeros? En general, no se consigue un apurado tan perfecto, pero pueden ser irritantes para las pieles sensibles. Son perfectas para cutis fuertes y barbas muy regulares, sin remolinos.
  • Pulcro y delicado: hay que limpiar el cabezal cada tres afeitados pero sin tocar la hoja.
  • Sobre ruedas. Se debe aplicar regularmente lubricante en las superficies metálicas de cuchillas y cabezal.
  • Mano ligera. No se debe presionar el cabezal sobre la piel, sino deslizarlo de forma regular, pausada y suave.
  • Buen orden. Se ha de comenzar por las áreas más delicadas, ya que luego el cabezal se calienta y eso aumenta el riesgo de irritación.
  • Grandes amigos. Los preparadores del afeitado eliminan la humedad y grasa de la superficie de la piel, permitiendo un mejor apurado.
  • Más sobre: