¡Larga vida a la corbata!

Según un estudio, cada hombre español tiene una media de 17

El hombre no ha traspasado el umbral del nuevo milenio sin corbata al cuello, a pesar de las voces que aseguraban que este complemento del atuendo masculino estaba en franca decadencia y que pronto desaparecería.
Su uso, asociado al mundo del trabajo o a los acontecimientos formales, quizás haya descendido entre las profesiones creativas y las asociadas al pujante mundo de Internet, por la imagen distante que puede procurar a quien la lleva; pero los seguidores de la corbata aún son legión, y precisamente esgrimen el argumento del estilo y la individualidad para defenderla. Incluso, rompiendo algunos estereotipos clásicos, las mujeres también se han convertido en defensoras de este complemento, que lo adoptan como parte distinguida de su vestuario.

Según un reciente estudio sociológico encargado por la marca Loewe, cada hombre español de edad comprendida entre 20 y 60 años guarda en su armario una media de 17 corbatas, lo que quiere decir que éstas aún tienen su porqué en el guardarropa masculino.

La corbata es para muchos hombres el escudo protector, el emblema con el que distinguirse dentro del círculo del poder. Y también representa el pequeño capricho en el que le está permitido ser coqueto dentro de la formalidad.
De hecho, sin corbata no se puede ir a muchos sitios ni a muchos actos en los que, sin ella, los hombres, dicen, se sienten como si fueran desnudos... Dejando estas cuestiones aparte habría pues que decir: ¡Larga vida a la corbata!

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