Dientes más blancos

Son muchas las poesías que hablan de la blancura nacarada de la sonrisa femenina, pero… ¿qué hay de los hombres? ¿Es que nadie se acuerda de ellos? No es casualidad: ellos tienen más dentina, es decir, lo que se conoce vulgarmente como esmalte, y al ser más denso, se ven más oscuros que los de las mujeres. Por eso nos llama la atención una sonrisa muy blanca en un rostro masculino, como sucede en la expresión de rostros tan conocidos como los de Brad Pitt o George Clooney.

El color dental viene determinado genéticamente, aunque la percepción que tenemos del color también depende del marco en que se encuadre. Por eso los dientes parecen más blancos en una tez bronceada que durante la pálida etapa del invierno.

Los principales enemigos de la blancura de sus dientes son los alimentos que manchan, principalmente el café, el té, el vino tinto y el tabaco. Los alimentos ácidos, como el zumo de naranja, también lo atacan, pero no lo manchan. Para evitar su efecto de tinte, nada como cepillarse los dientes tras cada comida. Los dentífricos de efecto blanqueador, como Yotuel, Rembrandt o White Kiss, ayudan a contrarrestar las manchas producidas por estos alimentos.

En las farmacias encontrará kits de blanqueamiento dental como Dazzling White de Rembrandt o White Kiss. Estos contienen un gel con un bajo porcentaje de peróxido de carbamida, el agente blanqueador más eficaz, que se debe dejar sobre los dientes unos diez minutos diarios durante un mes. El efecto es una mayor luminosidad y un aclaramiento que se percibe a simple vista.

Para un aclaramiento de varios tonos, debe acudir a un odontólogo especializado en estética dental. Estos ofrecen dos tipos de tratamientos: los realizados mediante la aplicación nocturna de gel blanqueador durante unas dos semanas con la ayuda de una férula (precio medio aproximado, 70.000 ptas.) o con la ayuda de láser, lo que se realiza en una sola sesión en consulta. (Precio medio aproximado, 150.000 ptas.).

Los resultados de ambos tipos de blanqueamiento son idénticos. El sistema a base de férulas y aplicación progresiva es más lenta, pero más económica. El láser tiene la ventaja de hacerse generalmente en una sola sesión, aunque hay casos en que se necesitan repeticiones. En ambas opciones conviene tener a mano una de estas férulas para retoques posteriores que permiten mantener el tono obtenido. En ambos casos puede darse una cierta sensibilidad que se alivia con dentífricos para dientes sensibles o con la aplicación de flúor, que refuerza el esmalte.

En los casos de dientes muy tintados, como sucede en los manchados a causa de antibióticos como la tetraciclina, no basta con los blanqueamientos, que no consiguen eliminarlas por completo. Para disimular esta coloración, generalmente gris azulada, se puede necesitar la colocación de carillas, delgadas láminas que se pegan sobre el frontal del diente para así darle un aspecto blanco. A menudo éstas no eximen de tener que realizar un blanqueamiento anterior, dado que al ser muy transparentes, pueden dejar traslucir el tono más oscuro.

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