Realeza y personalidades

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Los Reyes de los búlgaros recibieron a su gran familia en el palacio de Vrana donde residen desde 2001 para celebrar el cumpleaños del "rey ciudadano"
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Simeón, el hijo de la princesa Kalina -en brazos de su abuelo, el rey Simeón- fue la gran atracción de la familia durante el fin de semana que pasaron en la ciudad de Sofía

SIMEÓN DE BULGARIA CUMPLE SETENTA AÑOS Y LO CELEBRA POSANDO PARA UNA HISTÓRICA FOTOGRAFÍA

El Soberano y la reina Margarita reunieron por primera vez en su palacio de Sofía a sus cinco hijos con sus cónyuges y a sus once nietos

20 JUNIO 2007
El aniversario del nacimiento de uno es una de esas ocasiones especiales que se merece una celebración por todo lo alto. Simeón de Bulgaria ha cumplido 70 años y lo ha querido festejar rodeado de todos los suyos, del clan familiar al completo durante un fin de semana que se les hizo a todos muy corto... El Rey, que sopló varias veces las velas de su tarta de cumpleaños no organizó ninguna fiesta pero tuvo el mejor de los regalos al poder disfrutar durante tres días, junto a su esposa, Margarita Gómez-Acebo, de sus cinco hijos con sus respectivos cónyuges y sus once nietos: Umberto y Sofia, hijos de Konstantin y María García de la Rasilla; Boris y Beltrán, nacidos del matrimonio de Kardam y Miriam Ungría; Mirko, Lucas y Tirso, los tres pequeños de Kubrat y Carla; Olimpia, Tassilo y Mafalda, los tres hijos de Kyril y Rosario, y el benjamín, Simeón, primogénito de Kalina y Kitín Muñoz, que es, dicen una monada y los entretuvo a todos. Como resultado, un cumpleaños para el recuerdo y unos retratos... muy poblados.

Después del nacimiento de su último nieto, el primogénito de su única hija, la princesa Kalina, Simeón II ha vuelto a vivir una fecha muy especial en el palacio de Vrania donde se ha quedado a vivir como un “rey ciudadano”, después de cambiar su residencia de Madrid por la de Sofía, en Bulgaria tras fundar en 2001 el Partido Alianza Nacional Simeón II para presentarse a las elecciones. Un acontecimiento para la historia ya que fue él el primer rey que consiguió llegar a primer ministro tras haber obtenido la mayoría en el Parlamento. Un cargo que ostentó desde 2001 a 2005 en unas condiciones no muy favorables.
A su lado, como siempre, Margarita. Una mujer austera, discreta, familiar, madre, esposa y apoyo incondicional de un Rey sin trono acogido por España cuando sólo era un niño.
Se conocieron en el Liceo Francés de Madrid donde ambos estudiaban y se casaron en 1962 en una boda triple ya que Margarita Gómez-Acebo no quiso renunciar a la religión católica. Las ceremonias –primero la católica en el arzobispado de Madrid, después la civil en Lausana, y por último la ortodoxa en Vevey, Suiza- apenas salió en los periódicos. El general Franco pidió a la prensa española una mínima difusión del acontecimiento y sólo autorizó la fotografía de la novia. Margarita apareció en los periódicos sola, dando la impresión de haberse casado con un hombre invisible.

El apoyo incondicional de una Reina
La sociedad española, tan tradicional y puritana no aceptó que una de las suyas se casara con Simeón y Simeón, como Rey en el exilio, tampoco pudo disfrutar de ninguno de los privilegios. La pareja, sin embargo, salió adelante con su vida y puso en marcha sus sueños e ideales. El 2 de diciembre de 1962 vino al mundo el primer hijo y heredero, Kardam, príncipe de Tirnovo, y a éste le seguirían Kyril, 1964, Kubrat, 1965, Konstantin, 1967, y Kalina, 1972. Todos ellos, a excepción del heredero y Kyril, tal y como habían prometido en el arzobispado de Madrid, serían educados en el seno de la religión católica, la de la madre.

Ni un reproche en cuarenta y cinco años de matrimonio
Margarita comprendió, desde el silencio y la paciencia, la causa de su marido y no le hizo un solo reproche a lo largo de los años. Le animó a contestar las cartas de puño y letra – a veces más de 2.000 al año- que sus compatriotas le enviaban; le apoyó en sus constantes viajes por el mundo en el encuentro con innumerables comunidades de búlgaros en el exilio; nunca le reprochó que enviara dinero a los búlgaros y que a sus hijos, sin embargo, les negara la mayoría de sus caprichos. De hecho, los crió junto a Simeón, en la idea de hacer de ellos personas responsables, útiles para la sociedad y no como a unos príncipes de papel desterrados. Y jamás, en este difícil camino, cayó en el desaliento ni el desánimo.
Cuando en 1966 el rey Simeón regresó a su patria tras cincuenta años de exilio, doña Margarita estuvo a su lado. Nadie sabía qué iba a pasar, pero la Reina no dudo en acompañarle en aquel viaje al pasado. Dos años después, los Reyes repetirían su visita y se hospedaban, como otros turistas -pagando, por supuesto-, en la antigua residencia real. El palacio donde Simeón había nacido. De vuelta a casa... Ahora, Simeón es el Presidente del segundo partido político mayor en Bulgaria, que está en el Gobierno de coalición con cinco ministros suyos. Y es que el progreso de su tierra natal y el bienestar de sus conciudadanos y de su gran familia numerosa continúan siendo sus grandes afanes.


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