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La Familia Real inglesa ha decidido tomar medidas muy serias a la hora de dar un paso nada convencional: proteger a Kate de los paparazi
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Los abogados llevan varias semanas buscando la manera –todas las vías posibles- de que Kate puede hacer uso de sus derechos para limitar el acoso y la intrusión en su vida

EL TORMENTO DE KATE Y EL ENFADO DEL PRÍNCIPE GUILLERMO

11 ENERO 2007
Si la Casa Real Británica hubiera anunciado su compromiso, Kate viviría en un palacio rodeado de inmensos jardines y no sería fácil fotografiarla. Por supuesto, no tendría necesidad de madrugar para trabajar en una oficina; viajar en autobús, tirar la basura, ir a la compra o aparcar en una zona prohibida llevándose a casa la consiguiente multa. Kate sería una “princesa en prácticas” y como tal gozaría de los mismos privilegios que en este momento tiene su novio, Guillermo de Inglaterra.
En su difícil situación, la de una novia a la espera, y con el futuro Heredero al trono ejerciendo de “corneta Gales” en un barracón del Ejército ubicado en tierras cercanas al castillo de Windsor, la vida de Kate, sin embargo, no es tan de “cuento” como parece.
Es por ello, quizá, por lo que la Familia Real ha decidido tomar medidas muy serias a la hora de dar un paso nada convencional: proteger a Kate de los “paparazzi”.

Respeto para Kate
No se ha anunciado el compromiso como publicaban los medios esta Navidad, probablemente habrá que esperar un tiempo para que los Windsor emitan un comunicado, existe incluso la posibilidad de que la pareja no llegue al altar, pero nada de eso tiene demasiada importancia para persona porque, además de novia del Príncipe Guillermo, Kate es un ser humano y, como tal, merece que se la respete.
El príncipe Carlos que tuvo que pasar por la experiencia de ser un espectador de primera línea durante los años en los que la princesa Diana se convirtió en el principal objetivo de las cámaras de todo el mundo, sufre ahora por la novia de su hijo y por la desesperación de éste quien pide a su familia que, en su ausencia, protejan a Kate.
El futuro Rey, que entiende, al igual que sus hijos, que la persecución de los fotógrafos fue en parte culpable de la muerte de la princesa Diana no lo ha pensado dos veces y ha puesto en marcha a sus abogados, Harbottle & Lewis para pedirles que busquen la manera de parar el acoso.
Los abogados llevan varias semanas buscando la manera –todas las vías posibles- de que Kate puede hacer uso de sus derechos para limitar el acoso y la intrusión en su vida. Dispuestos a trazar una línea que defina las fronteras entre lo que signifique invasión y “posado”, los abogados han comenzando su batalla enviando duras advertencias los medios sobre las acciones legales que estaban dispuestos a emprender en el caso de que siguieran publicando imágenes “robadas” de Kate.
Un aviso para navegantes que no ha tardado en recoger Rupert Murdoch, el gran magnate australiano de los medios de comunicación quien ha renunciado a publicar fotos “robadas” de Kate Middleton en todos sus periódicos: “The Sun”, “The Times”; “News of the World”, “The London paper”, etc.
En cualquier caso, y si los acuerdos de palabra no funcionaran, los abogados se guardan la baza de la Ley de Acoso de 1997, así como el Acta de Derechos Humanos que sentenció a favor de la princesa Carolina, después de que ésta denunciara a una revista por la publicación de unas fotos privadas.


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