Tradición y femineidad se aúnan en la Alta Costura

Diseños que recuerdan a España, India, Rusia o Japón, entre otros países, motivan a los diseñadores presentes en los últimos desfiles de París

Óscar de la Renta diseñó este traje de sevillana en rojo con peineta y mantilla negra para cerrar su desfile.

El Lejano Oriente fue el punto de referencia para los diseños de Jean Paul Gaultier.

Yves Saint Laurent clásico, pero con reminiscencias rusas.

John Galliano para Christian Dior se inspiró en los asiáticos del Tibet y en los norteafricanos.

Aunque a los exclusivos diseños de la Alta Costura sólo pueden acceder unas privilegiadas, lo cierto es que estas “obras de arte” del patronaje, máxima expresión del lujo y la sofisticación, sirven de inspiración para futuras creaciones, mucho más asequibles para una amplia clientela. Durante cinco intensos días, París se ha convertido en una ciudad donde lo más selecto de la moda se ha reunido para presenciar las creaciones de Haute Couture otoño-invierno 2001-2002 de treinta y cinco firmas.

Todas estas casas de moda, jugando con distintos materiales, han conseguido construir una deslumbrante variedad de propuestas. Estas se han caracterizado por reproducir diversos estilos que, seguramente, consigan satisfacer los gustos más variados y refinados.

París comenzó sorprendiendo con el impactante desfile de la casa francesa Christian Dior. Su excéntrico diseñador, John Galliano, no defraudó a aquellos que esperaban su particular puesta en escena, siempre espectacular. En esta ocasión, el modisto gibraltareño busco su motivo de inspiración en los nómadas asiáticos y norteafricanos. Las modelos vestían túnicas con motivos étnicos y sobre sus cabezas portaban sombreros tradicionales tibetanos.

Sin embargo, hubo dos estilos muy destacados: el español y el oriental. El estilo típico de España fue la línea de diseñadores tan prestigiosos como Óscar de la Renta para Balmain y Christian Lacroix, quien siguió fiel a su barroquismo innato. Trajes de gitana largos, con cola y muchos volantes, que se complementaban con peinetas y mantillas negras de encaje, fueron algunas de las propuestas más aplaudidas. Como curiosidad, el diestro Enrique Ponce contribuyó en el desfile de Balmain prestando su colección de sombreros cordobeses. Por su parte, una línea inspirada en el Lejano Oriente -un look muy de moda y que predominó en las pasarelas de prêt-à-porter masculino de París y Milán- fue lo que guió la aguja del carismático Jean Paul Gaultier. Túnicas florales, flecos y parasoles fueron algunas de las prendas que se mostraron en su desfile.

Mientras que Valentino recreó la Belle Epoque en sus elegantes creaciones, ver las propuestas del modisto de modistos, Yves Saint Laurent, transportó visualmente al espectador a Rusia con abrigos y gorros de piel. Karl Lagerfeld para Chanel prefirió viajar en el tiempo y rindió homenaje a Coco Chanel al recrear en su colección la línea clásica de la firma que imperaba en la década de los treinta.

Un desfile que destacó fue el de Donatella Versace, ya que fue catalogado como “el mejor de los últimos 10 años”. La diseñadora italiana buscó crear una mujer que explotara al máximo su cuerpo, rozando incluso la provocación, pero sin rebasar la barrera del buen gusto. Huyendo del uso de pantalones, que contrariamente fue la prenda estrella del desfile de Chanel, las modelos llevaban vestidos trasparentes y sexys que realzaban sus curvas.

Los materiales preferidos por los diseñadores en sus creaciones de Alta Costura han sido el tweed, el raso, el satén, el chiffon, la seda, la gasa y el cuero. Las telas estampadas y con bordados de pedrería, junto con el uso de pieles y plumas de marabú o avestruz, también cobraron su particular protagonismo en París. Igualmente, la falda hasta los pies o a media pierna venció al uso del pantalón.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2006 Hola, S.A.

  

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