Gaudí se acerca a su final con la diversidad como bandera

Propuestas muy distintas para una jornada marcada por el debut en hombre de Amaya Arzuaga

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Jaydy Mitchel, espectacular, con un diseño de Jordi Labanda para la firma Swarovski.
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Amaya Arzuaga debutó en la pasarela Gaudí con sus propuestas masculinas.

La apertura de la tercera jornada de Gaudí correspondió al colectivo de creadores emergentes, que aportaron grandes dosis de creatividad a la pasarela catalana. Las colecciones de Divina Providencia, Guillermino Llobet, Sergei Povágin, Jan Iú Més, Kathe Jacob y Gori de Palma confirmaron el carácter trasgresor y vanguardista de esta nueva edición.

La diseñadora burgalesa Amaya Arzuaga, que debutaba en Gaudí con una colección para hombre, presentó una línea roquera pero, a la vez, sofisticada. Los tejidos tecnológicos, casi siempre en color negro, blanco y beis, se mezclaban con el lamé y otros materiales brillantes que aportaban un toque extra de glamour. Destacaron sus chaquetas y trenchs masculinos por su impecable corte. Arzuaga salpicó el desfile con algunas prendas femeninas.

Como si de un ballet clásico se tratara, las modelos que desfilaron para la firma Swarovski, inundaron de tules la pasarela. En total, 21 diseñadores internacionales realizaron sus propios diseños, entre los que destacó el original Jordi Labanda, que revisó el estilo surrealista de Elsa Schiaparelli con un modelo decorado, en la cabeza y el escote, con unas manos de diamantes de cristal con plumas de faisán; una espectacular creación que lució la modelo Jaydy Mitchel (ex mujer de Alejandro Sanz).

Gaudí también hace extrañas parejas y el miércoles pudimos ver sobre la pasarela, aunque por separado, a la brasileña Daniella Cicarelli que participó en el desfile de baño de Dolores Cortés, que presentó una línea muy colorista de influencia 'pop' y a Eduardo Gómez (el eterno ‘padre del portero’ de la serie Aquí no hay quien viva), que desfiló para Konrad Muhr, marca que presentó una colección muy ‘sexy’ de inspiración salvaje.

La diseñadora Mireya Ruiz sacó la lencería a la calle en un sugerente desfile lleno de satenes rosas, rojos y negros y de transparencias de tul estratégicamente colocadas. Todo combinado con muñequeras y zapatillas deportivas en una curiosa mezcla. Ruiz contó con la presencia de la modelo Helena Barquilla, que después de su reaparición en Cibeles de la mano de José Miró, parece que vuelve con fuerza al mundo de la moda, del que ha estado apartada varios años.

Por su parte, Hannibal Laguna llenó la pasarela de sensualidad y glamour retro. Sus trajes de noche, que realzan la silueta femenina, están confeccionados en un paleta que va del rosa al morado, pasando por el gris. Laguna no descuida ni un solo detalle y mima sus creaciones con volantes, drapeados y aplicaciones de guipur y pedrería.

Cerró la jornada el modisto Peter Aedo, que puso el toque clásico sobre la pasarela con faldas y vestidos de raso, gasa y tul sobrepuesto; y Joaquim Verdú, que se consagra como uno de los grandes expertos en punto de la moda española.

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