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Esther Cañadas con la verdad por delante: "Existe la soledad del éxito"

"En general, las mujeres somos más valientes que los hombres. Y, aunque no todos, hay algunos 'cobardicas"

"Aún no me ha llegado el momento de ser madre, pero los niños me encantan y sé que voy a tener un montón".

¿Cuál es, si es que existe, el «lado oscuro» de tu profesión?
—Quizá un poco esa locura de viajes que conlleva esta profesión y que hace que siempre estés pensando en el destino siguiente. Cuando acabas un día y por la noche te preguntas: «¿Y mañana qué?».
¿Si se tuercen las cosas?
—Depende de lo que sea. Yo soy una mujer que cree mucho en el destino, en el sentido de que si algo no pasa no tenía que pasar. Otra cosa distinta es cuando se tuercen las cosas porque alguien las ha torcido deliberadamente.
Quizá surja una Esther que no conocemos.
—No. Simplemente, lucho por lo que creo.
Se habla a veces de «la soledad del éxito».
—Existe, pero yo soy una persona a la que le encanta estar rodeada de gente, aunque también me gusta estar sola.
¿Solitaria también?
—Hay veces que sí lo soy, no tengo ningún problema en viajar sola o ir sola a determinados sitios.
¿Escuece a veces la fama?
—A veces. Sobre todo cuando te das cuenta de que has hecho cosas de buena fe y la gente las ha tergiversado o cuando, por la fama, acaban haciendo daño a la gente que está a tu lado.
¿Sigues creyendo en el matrimonio?
—Sí.
A pesar de haber fallado una vez.
—Sí. Creo en el matrimonio porque creo en el amor, pero no soy radical en el sentido de ver mal que una pareja que ha estado junta quince años nunca se haya casado, como tampoco si dos chicos de dieciocho años se enamoran y se casan.
¿La maternidad es una asignatura pendiente?
—Yo no diría eso, porque aún no ha llegado el momento. Los niños me encantan y sé que voy a tener un montón. Seguro. De todas formas, esa parcela la tengo muy bien cubierta. Muchos de mis amigos tienen niños ahora y yo tengo un ahijado fantástico en Ibiza y un bebé en la India, aparte de otros ciento cuarenta niños más en ese país.
Mira que si algún día te traes el bebé a casa...
—Algún día tendré... ¡doscientos!
¿Qué dice la familia Cañadas del éxito de su hija Esther?
—Ahora ya es algo más normal, porque al principio era mucho más difícil, sobre todo porque me tiré cuatro o cinco años de un lado para otro, como se dice, «pasando hambre » y esas cosas. Pero cuando, con el tiempo, las cosas comenzaron a funcionar mejor, todo se fue asimilando más.
Hablemos ahora de las lecciones de la vida.
—No dejar que las decepciones te lleven abajo y dejes de ser la persona que eres. Luchar contra la adversidad.
Recuerda las lecciones en casa, Esther.
—Ser honesta.
La honestidad es un valor muy importante en el mundo en que vivimos.
—No es tan difícil. Es un poco lo que te he dicho al principio, cuando me preguntabas si una mirada lo dice todo. Pienso que si las personas ven en ti que eres honesta y que vas con la honestidad por delante, no tienen por qué reaccionar mal.
Para acabar, Esther. ¿Los hombres somos de fiar?
—Los hombres sois «raritos».
¿«Raritos»?
—Lo digo en broma, pero sí, sois distintos a las mujeres.
—Dicen que al hombre se le ve por dónde viene y a la mujer no.
—Eso es lo que se dice, pero, por lo general, las mujeres somos más valientes que los hombres.
Nos estás llamando «cobardicas».
—No todos, pero sí, algunos hay.

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Prohibida su reproducción total o parcial. ©2006 Hola, S.A.

  

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