¿Él o ella?

Los modelos andróginos se han convertido en los más solicitados para los trabajos de pasarela y publicitarios

Dos canones de belleza femenina muy distintos. A la izquierda, Claudia Schiffer que triunfó a finales de los 80 y en los 90. A la derecha, una de las modelos del momento, la andrógina Eleonora Bosé.
El aspecto de los modelos masculinos también ha cambiado. Frente a los musculosos Mark Wahlberg o Cameron, ahora se llevan chicos de pelo más largo y sin músculos.

La ambigüedad se ha convertido en una constante dentro del mundo de la moda; pero no sólo en la forma de vestir (ellos con falda; ellas, muy masculinas), sino también en el físico de los chicos y chicas que se dedican a la profesión de modelo. Estos jóvenes con rasgos andróginos se han convertido en una “tendencia” que invade las pasarelas y las páginas de las revistas.

De la feminidad a la ambigüedad sexual
En los años 80, aparecieron las denominadas top models. Jóvenes chicas, como Claudia Schiffer, Cindy Crawford o Christy Turlington, comenzaron a invadir las vallas publicitarias y extendieron su reinado por las pasarelas de todo el mundo. Se caracterizaban por poseer, aparte de una gran altura, unos cuerpos perfectos donde las curvas propias de toda mujer, como el pecho o las caderas, aparecían perfectamente dibujadas. En definitiva, se puede decir que eran iconos de la feminidad más rotunda.

Sin embargo, poco a poco, comenzaron a aparecer chicas muy delgadas, sin curvas, de cuerpos fibrosos y de apariencia andrógina: caderas estrechas, poca cintura, hombros anchos... En cuanto al rostro, éste perdía dulzura y dejaba de ser fino y delicado. Las facciones angulosas y marcadas, la mandíbula prominente y la nariz grande y ancha eran una constante. Siguiendo estas características de ambigüedad física, comenzaron a aparecer modelos como Erin O’Connor, Stella Tennant, Iris Palmer o Karen Elson.

Actualmente, la modelo andrógina está de moda. Una nueva hornada de chicas ha implantado su hombruna belleza. La nariz aguileña de Karolina Kurkova, la top model revelación del nuevo milenio, contrasta con la de Claudia Schiffer, que es pequeña y respingona. Otras maniquís que se inscriben en la ambigüedad física son, entre otras, Madelaine Hjört, Hannelore, Malgosia Bela y May Anderson. Aunque, sin duda, la que mejor encarna esta tendencia es Eleonora Bosé.

El hombre también es andrógino
Los modelos masculinos también están comenzando a ser ambiguos. En la última pasarela de Milán, donde se presentaban las creaciones de hombre primavera-verano 2002, muchos de los chicos que desfilaban se caracterizaban por poseer unos rasgos faciales femeninos y unos cuerpos delgados. Parece ser que los hombres musculosos y de facciones anchas y marcadas, como Mark Wahlberg y Cameron, pierden contratos en beneficio de aquellos que son imberbes, con cintura de avispa y labios sensuales gracias al uso de la silicona.

La ambigüedad está a la orden del día, aunque, como todo en la moda, puede que mañana se lleve todo lo contrario. Por eso, siempre es bueno tener presente lo efímero que resulta este mundo y los consejos fundamentales que hay que seguir para llegar a ser un modelo profesional.