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Liz Taylor cuenta la historia de su fabulosa colección de joyas

La actriz narra las historias de amor que hay en cada una de ellas

La actriz, en Las Vegas, en 1958, luciendo un juego de rubíes, de Cartier.

Precioso detalle de la joya.

«He tenido una suerte asombrosa con el amor (tuve dos grandes amores en mi vida). Mike Todd y yo sólo estuvimos trece meses juntos, pero ahora veo que el amor de Mike fue un legado para mí. Mike era asombroso, tan cariñoso e increíble que desbordaba la realidad. Cuando Mike me regaló los rubíes, yo estaba embarazada de Liza. Habíamos alquilado una villa, La Fiorentina, justo a las afueras de Montecarlo, cerca de St. Jean-Cap-Ferrat, unos tres meses después de nuestra boda. La casa más hermosa que se haya visto nunca. De hecho, la alquilé dos veces: una con Mike y otra con Richard. Yo estaba en la piscina, nadando en nuestro hogar, y Mike vino fuera a hacerme compañía. Yo salí de la piscina, puse mis brazos a su alrededor y él dijo: “Espera un momento, no sacudas tu tiara ”. ¡Porque yo llevaba mi tiara en la piscina!

»Mike sujetaba una caja de cuero rojo y dentro había un collar de rubíes que resplandecía a la luz cálida. Era como el Sol, iluminado y hecho de fuego rojo. Primero, Mike me lo puso alrededor del cuello y sonrió. Después se inclinó y me puso unos pendientes a juego. Lo siguiente fue el brazalete. Como allí no había ningún espejo, tuve que mirarme en el agua. Las joyas eran magníficas, ondeando el rojo en el azul, como un cuadro. Simplemente grité de alegría, puse mis brazos alrededor del cuello de Mike y le empujé a la piscina detrás de mí.

»Fue un perfecto día de verano y un día de perfecto amor.

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