Las espectaculares joyas de María Félix

Muchas de las espléndidas alhajas de la actriz mexicana se exhiben hoy en el museo Cartier de París

En muchas de las piezas que luce sobresale su gusto por los reptiles. Pinche en la fotografía para ver más imágenes.

La actriz luce uno de sus collares con forma de serpiente.

Desde pequeña, María Félix demostró una gran admiración por la interpretación y la joyería. Cuentan de ella que siempre que salía al escenario en las obras de teatro del colegio aprovechaba para llenar su cuello y sus muñecas de bisutería.

Con el paso de los años, La Doña, como se la conocía desde que rodó Doña Bárbara, pudo permitirse adquirir esas piezas que tanto había admirado e, incluso, encargar obras exclusivas. Diseñadores como Cartier crearon joyas únicas para ella, en las que se destacaba su gusto por los reptiles. Muchas de ellas se exhiben hoy en el museo Cartier de París.

La primera pieza que la firma francesa hizo para la actriz en 1968 fue una serpiente de diamantes y oro gris de un valor incalculable. Una de las anécdotas de este trabajo es que María Félix tuvo que contratar un avión para que le trajesen la serpiente desde París. Pero su pasión por las joyas le llevó a hacer locuras mayores. En 1975 encargó un collar en el que se entrelazaban dos cocodrilos y para que se lo hiciesen como ella deseaba se presentó en el taller de los joyeros de Cartier con unos lagartos vivos de pocas semanas.

También son famosas las esmeraldas que le regaló Jorge Negrete, su tercer marido, su enorme colección de serpientes victorianas y los brillantes de Harry Winston, sin olvidar un collar con un medallón en el que el pintor francés Antoine Tzapoff, su último gran amor, quitó la figura central y pintó por un lado la cara de ella y por el otro la de él.

María Felix, que ha fallecido recientemente a los 88 años, lució sus joyas dentro y fuera de la gran pantalla, pues el “Niño” –nombre que daba al maletín donde guardaba todas sus piezas de joyería- le acompañaba a todas partes y en más de una ocasión sedujo a la cámara portando sus propias alhajas.

Un medallón con su cara pintada.

Dos serpientes rodean su cuello.

Pendientes de diamantes.

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