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Brillante debut en París del nuevo diseñador de Loewe

José Enrique Oña Selfa convenció con su dominio del cuero

Oña Selfa, junto a Eva Herzigova, al final del desfile. Pinche sobre la imagen para ver más fotos.

El cuero fue la estrella de la presentación.

El joven José Enrique Oña Selfa, de 27 años, tenía ante si el reto de dejar atrás la anterior fase de Loewe, cuando Narciso Rodríguez era el director creativo. Pero Oña Selfa ha demostrado que la presión no le afecta, pues su debut en París no ha podido resultar más satisfactorio.
Tomando como elemento protagonista el cuero, la materia estrella del Loewe de toda la vida, creó una colección brillante que arrancó los sinceros aplausos de Bernard Arnault, presidente de LVMH y dueño de la marca, y de Karl Lagerfeld, que acudió al backstage para saludar personalmente a Oña Selfa; todo un privilegio.

Sin duda para demostrar su total apoyo a Oña Selfa, en un gesto sin precedentes, Bernard Arnault había escrito en el programa del desfile: "La visión de José Enrique es puro Loewe". Algo que quedó demostrado a tenor de las brillantes propuestas.

Este diseñador nacido y criado en Bélgica, aunque de padres españoles, desarrolló una colección otoño-invierno 2002-2003 basada en líneas contemporáneas que beben en la historia de la prestigiosa marca española. Él propio diseñador explicaba que había intentado huír del minimalismo que abanderaba Narciso Rodríguez, al que no nombró, y que había pensado en una mujer sensual, aunque siempre elegante y chic.

Casi toda la colección estaba diseñada en cuero, napa y piel, en tonos negro, caramelo y rosa palo. Para la noche Oña Selfa propuso bordados de azabache sobre prendas negras y abrigos con piel en los puños y en el cuello, una tendencia de nuevo muy en boga.
Cuando una marca cambia de diseñador, el sustituto tiene ante sí la responsabilidad de estar a la altura de su predecesor. Oña Selfa lo logró con creces.

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