El diseñador Miguel Adrover cierra su empresa

El modisto mallorquín finaliza su asociación con el grupo Lieber debido a la crisis que se vive en el mercado de la moda

Miguel Adrover busca un nuevo socio con el que impulsar su reconocido arte para el diseño de moda.

Diseño del modisto mallorquín presentado en la Semana de la Moda primavera-verano 2002.

A principios de 2001 la moda empezó a ser víctima de una crisis económica que afectó en mayor medida a los grandes imperios del lujo. LVMH y Gucci fueron fiel reflejo de esta caída. De hecho, la firma italiana sufrió una alarmante descenso de ventas.
El último afectado por esta crisis económica del sector de los objetos de lujo ha sido el diseñador mallorquín Miguel Adrover, quien ha abandonado por esta causa su contrato con la compañía Lieber Group. Igualmente, este cese se produce por desavenencias entre ambas partes, cuya relación empresarial se remonta a agosto de 2000, cinco meses después de que se formase esta compañía, inicialmente, bajo el nombre de Pegasus.

Una ruptura anunciada
En un comunicado conjunto, Miguel Adrover y la presidenta del grupo Liebel, Susan Sokol, explicaron las razones del fin de su corta relación. “Se han producido muchos cambios, tanto en el mercado de la moda como en el de la estrategia del grupo. Dadas las nuevas realidades económicas, tiene más sentido buscar un nuevo socio o un comprador estratégico que pueda ampliar el negocio”, precisaron ambas partes.

Para el diseñador español, que presentó su última colección en la Semana de la Moda de Nueva York -dos días antes de los atentados del 11 de septiembre-, su única preocupación son aquellos profesionales que trabajan con él. “Lo que más me preocupa en este momento es el futuro del gran equipo con el que he trabajado”, comentó el modisto, que comenzó su exitosa carrera en Nueva York a principios de 2000.

La entrada de Adrover en Lieber, grupo fundado por Stephen Ruzow y que intentaba equipararse con imperios de la moda como LVMH o Gucci, tuvo lugar en agosto de 2000. Sus primeros desfiles entusiasmaron a la crítica especializada. Tal éxito hizo que Pegasus -que cambiaría su nombre por el de Lieber en mayo de 2001- se fijase en él y le ofreciera la posibilidad y el dinero necesario para crear su propia marca. Pero la crisis de la nueva asociación, que ha cerrado cuatro marcas más de las que posee, ha hecho que el diseñador mallorquín, cuyos diseños fueron poco a poco infravalorados, quiera buscarse un nuevo socio para no detener su imparable carrera.

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