Máxima, biografía no autorizada de la Princesa, sostiene que ésta trabajó en Buenos Aires en la empresa Mercado Abierto, que ocupó los titulares de la prensa de Argentina por supuesto blanqueo de dinero en 1998
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Según el libro, los padres de Máxima vieron la boda de su hija desde una suite del Hotel Ritz de Londres pagada por la reina Beatriz, información que ha sido desmentida por fuentes cercanas a Palacio

UNA BIOGRAFÍA NO AUTORIZADA DE LA PRINCESA MÁXIMA DESATA LA POLÉMICA EN HOLANDA

El libro Máxima, escrito por dos periodistas argentinos, sostiene que la Heredera trabajó hace dieciséis años en una empresa de Buenos Aires, envuelta en un supuesto caso de blanqueo de dinero, sobreseído definitivamente en 2008

27 MARZO 2009
La semana que viene verá la luz en Argentina Máxima, una biografía no autorizada de la Heredera de los Países Bajos en la que los autores afirman haber encontrado un error en el curriculum vitae de la nuera de la reina Beatriz. Según Gonzalo Álvarez Guerrero y Soledad Ferrari, autores del libro, Máxima de Holanda habría trabajado entre octubre de 1991 y septiembre de 1993 en la empresa Mercado Abierto de Buenos Aires, firma que ocupó los titulares de la prensa del país americano por supuesto blanqueo de dinero en 1998. Pero su máximo responsable, Aldo Luis Ducler, nunca fue detenido y fue sobreseido el año pasado, como él mismo nos ha hecho saber: "Fui sobreseido definitivamente por resolución dictada el 12 de mayo de 2008, en la que se hace expresa mención de que la formación de la investigación llevada a cabo no afectó mi buen nombre y honor".

Además la información del historial laboral de la Princesa no se corresponde con la que aparece en la página web de la Casa Real holandesa, según la cual Máxima no trabajó durante el período apuntado en el libro, aunque sí hizo prácticas en la empresa en cuestión mientras estudiaba, en 1989 y 1990. Ducler corrobora la versión oficial: "La Princesa Máxima trabajó cinco meses únicamente en Mercado Abierto S.A. durante el año 1989, realizando una pasantía de 5 horas diarias para desarrollar un sistema de transacciones on line, bajo las órdenas directas de Adriana Araujo Acuña de Bossi, y sus compañeros de trabajo de entonces no tienen más que palabras de halago para referirse a su paso por Mercado Abierto S.A.".

Ducler cuestiona además la ética de los escritores que "toman una investigación realizada en relación con operaciones de Mercado Abierto S.A. en el año 1998 (casi diez años después del fugaz paso de la princesa Máxima por la compañía), de la cual la justicia dictaminó en forma firme y definitiva sobre mi inocencia, para ensuciar a mi persona y a la Princesa y lograr con ello una mayor venta del infame libro". Aunque el Servicio de Información del Estado ha comunicado que el currículum oficial de la Princesa es correcto y Ducler ha iniciado acciones legales contra autores, editores y distribuidores del libro mencionado por su violación del derecho a la intimidad (art. 1071 bis del Código Civil Argentino), los escritores de la biografía se reafirman en su opinión remitiendo al registro de vida laboral de la Princesa.

Los autores aseguran además que desde encontraron obstáculos a la hora de recabar información sobre el pasado de Máxima de Holanda para poder contar “la verdadera historia de la argentina que pasó de plebeya a princesa”. “Cuando comenzamos con la etapa de investigación sobre su niñez, nos sorprendió cómo sus amigos de la infancia y hasta sus compañeros de tercer curso se negaban a dar entrevistas”, afirma el periodista.

Álvarez Guerrero y Ferrari cuentan también que el Servicio de Información del Estado (RVD) intentó impedir la investigación, llegando a amenazarles con tomar medidas contra la publicación de la biografía. El periódico Algemeen Dagblad ha recogido esta semana unas declaraciones de Chris Breedveld, del RVD, en las que niega esta versión: “Es absolutamente falso. En abril de 2008 respondimos a una serie de preguntas de estos periodistas e incluso les comunicamos que estábamos dispuestos a asistirles en su trabajo”, apunta Breedveld.

Los periodistas añadieron que Michiel Schulmaijer, jefe de protocolo de la Casa Orange-Nassau, les amenazó con recurrir a “acciones legales” cuando intentaron preguntarle sobre el pasado de la Princesa. “Nos sorprendió mucho porque siempre respetamos a los que no quieren hablar”, apuntó el autor del libro. Ante la amenaza, Álvarez Guerrero y Ferrari resentaron una queja formal en la embajada de Holanda y enviaron un correo electrónico de queja a la Casa Real. Hace unos días, Schulmaijer volvió a comunicarse con ellos para decirles que todo había sido un “malentendido”.

En el libro, cuya traducción holandesa se publicará a finales de abril, se dice además que los padres de la Princesa vieron la boda de su hija, el 2 de febrero de 2002, desde una suite del Hotel Ritz de Londres que habría sido pagada por la reina Beatriz. Sin embargo, fuentes cercanas a Palacio consultadas por el diario AD han desmentido que los padres de la Heredera se encontraran en la capital británica en esa fecha, lo que ha puesto aún más en tela de juicio la fiabilidad de las informaciones que contiene esta biografía no autorizada.


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