Carla Bruni-Sarkozy asegura que su primer año como Primera Dama de Francia ha sido "un año de aprendizaje"
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Con su reciente viaje oficial a Burkina Faso, el primero como Primera Dama, la esposa de Sarkozy ha aprendido la "gran diferencia que existe entre pensar y actuar, entre comprometerse y ponerse manos a la obra"

“Me gustaría mucho volver a ser madre, pero no sé si mi edad me lo permitirá. Si no puedo biológicamente, adoptaré" ha declarado Bruni

CARLA BRUNI-SARKOZY: 'ME GUSTARÍA MUCHO TENER OTRO HIJO. SI LA NATURALEZA NO ME LO PERMITE, ADOPTARÉ'

La esposa del Presidente francés ha concedido una sincera entrevista en la que ha hablado sobre política, educación, cultura y maternidad

5 MARZO 2009
Su reciente viaje a Burkina Faso como embajadora del Fondo Mundial de las Naciones Unidas contra el sida, el primero en solitario como Primera Dama de Francia, ha dejado una profunda huella en Carla Bruni-Sarkozy. Hace un mes celebró su primer año de casada con Nicolás Sarkozy, doce intensos meses “de aprendizaje” sobre los que ha querido hacer balance concediendo una sincera y reveladora entrevista a Madame Figaro en la que ha abordado aspectos como la política, la educación, la cultura y su experiencia como madre.

Desde la intimidad de su residencia parisina, ya lejos del protocolo y en un ambiente distendido, Carla se muestra firme en su voluntad de ayudar desde su privilegiada posición: “Aunque no formo parte del Gobierno y no puedo hacer gran cosa para solucionar la crisis económica, trato de encontrar causas que no estén directamente ligadas a la función que desempeña mi marido”. Una de ellas es la ayuda a los más desfavorecidos. En Burkina Faso pudo conocer de primera mano las grandes diferencias entre los países del norte y los del sur: “Viven debajo del umbral de pobreza. No puede tolerarse que un bebé nazca con sida cuando existen medicinas que pueden evitarlo”, explica. “Allí conocí a una mujer que fue la primera en decir públicamente que tenía sida, un gesto que contribuyó mucho a ‘desdiabolizar’ la enfermedad”.

“Este año he aprendido la gran diferencia que existe entre pensar y actuar, entre comprometerse y ponerse manos a la obra” añade Bruni, dispuesta a crear una fundación que llevará su nombre: “La vocación principal será desarrollar la educación, la lectura, la cultura… Porque, francamente, ¿qué puede hacer con su vida un niño que no sepa leer? Me doy cuenta con mi hijo, para que lean hay que estar detrás de ellos”. La Primera Dama.se refiere a su único hijo, Aurélien, nacido en 2001 de su primera relación con el filósofo Raphaël Enthoven.

“Me encantaría tener otro niño”
Es al hablar de su hijo de siete años cuando salta la cuestión que viene planeando sobre ella y Sarkozy desde su boda: ¿Es momento de otro hijo? “Me gustaría mucho”, afirma Carla. “Pero no sé si mi edad –tiene 41 años- me lo permitirá. Si biológicamente no es posible, adoptaré. No estoy obsesionada con los lazos de sangre. Pienso que se pueden tejer grandes lazos sin esto. Si me hubieran dejado a mi hijo en una cesta delante de la puerta como en los cuentos de hadas, lo querría de la misma manera. Cuando se es madre no sólo son los nueve meses de embarazo, dura toda la vida. En este sentido la adopción es posiblemente la forma más pura de maternidad. Así que me encantaría tener un niño, pero no voy a pelearme contra la naturaleza” asegura Carla, quien añade que tanto ella como su marido “no pueden decir que sientan la necesidad de hijos”. Y es que además del niño de Bruni, Sarkozy tiene otros tres: Pierre, de 22 años, y Jean, de 21, que tuvo con su primera esposa, y Louis, de 12 años, de su segundo matrimonio con Cecilia Ciganer-Albéniz.


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