Los príncipes Guillermo y Máxima de Holanda han disfrutado del magnífico paisaje que forma el Glacial Tyndall (el tercero mayor del mundo), situado en el Parque Nacional Torres del Paine, al sur de Chile
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Los Príncipes siguieron atentamente las indicaciones de los geólogos y científicos y pudieron ver restos fósiles con 200 millones de años de antigüedad

GUILLERMO DE HOLANDA: '¡BIENVENIDOS A MI BLOG!'

Ha creado su propio espacio en Internet en el que narra, en primera persona, su viaje al sur de Chile y la Antártida

7 FEBRERO 2009
El príncipe Guillermo ha sorprendido a muchos con la presentación de su propio cuaderno de bitácora en Internet. El hijo de la reina Beatriz de Holanda ha creado este blog tan personal para narrar en primera persona las experiencias, sensaciones y vivencias en su viaje por el sur de Chile y la Antártida junto a su esposa, la princesa Máxima.

"¡Bienvenidos a mi blog! Esta es la primera entrada desde el punto más meridional del continente americano, momentos antes de trasladarnos a la península antártica, objetivo último de nuestro viaje".

La primera parada de los Herederos holandeses fue el Parque Nacional de Torres del Paine (al sur de Chile), donde tuvieron la oportunidad de contemplar el Glaciar Tyndall (el tercero más grande del mundo). Aquí mismo, los Príncipes siguieron atentamente las explicaciones de los geólogos, junto a los que vieron los fósiles de dos ictiosaurios (gigantescos reptiles marinos que vivieron hace más de 200 millones de años).

El viaje está haciendo que Guillermo de Holanda quedee fascinado por estos rincones del planeta: "Si bien mi intención con este diario es subrayar la importancia y los beneficios de la investigación en los polos, no puedo dejar de recomendar la visita a este parque", afirma el Príncipe en su blog. Durante esta 'aventura' glacial la real pareja está acompañada por el Ministro de Educación holandés, Roland Plasterk, y el Presidente de la Organización Neerlandesa para la Investigación Científica (NWO), el doctor J. Engelen. El objetivo del viaje es que los Príncipes conozcan la labor que desarrollan en la Antártida los científicos holandeses

Así pues, era obligada la visita al Instituto Antártico Chileno, donde pudieron conocer la historia del Tratado de la Antártida, del que Holanda es firmante, y fueron informados sobre las diferentes actividades que realiza el INACH (Instituto Antártico Chileno).

Un viaje inesperado
Guillermo de Holanda cierra su primera entrada en el blog agradeciendo la hospitalidad chilena y anuncia la segunda parte del viaje: "Ahora nos disponemos a coger un vuelo que nos llevará a la Estación Rothera, donde seremos recibidos por los miembros de la base británica.

Las condiciones metereológicas son de vital importancia a la hora de viajar en esta zona del planeta, por lo que la Princesa y yo acabamos de saber que nuestro vuelo se adelanta por esta razón ocho horas. Pese a que la hora del vuelo es intempestiva -1.30 a.m- podremos disfrutar de la Antártida ocho horas más. Así que merece la pena. ¡Hasta mañana desde Rothera!"

Preocupados por el medio ambiente
Los Príncipes de Orange llegaron a la Estación de Investigación Rothera el sábado por la mañana, donde fueron recibidos por el comandante de la base, John Withers, y otros miembros de este enclave británico en la Antártida. Allí colaboran donde desde hace 20 años científicos holandeses en diversas investigaciones. El príncipe Guillermo narra en su blog las primeras impresiones a su llegada: "La base me ha hecho recordar mi tiempo en la Marina donde también existía un ambiente de continua colaboración y respeto. Nada más llegar hemos disfrutado de un típico desayuno inglés con huevos, salchichas y judías, que me trasladó de inmediato a mis años de estudiante en el Atlantic College. ¡No hay duda de que estamos en una base británica!".

Los Príncipes fueron informados después del desayuno de las necesarias medidas de seguridad en esta zona del planeta. El Príncipe se permite bromear al respecto en su diario: "Si necesitas ayuda aquí puedes llamar al 112 pero seguro que no te lo cojen". Los Herederos fueron guíados por las instalaciones de la base. Después, dieron un largo paseo por la península de Rothera y tuvieron la fortuna de poder contemplar tres clases de focas: la foca de Weddell, el león marino antártico y la foca cangrejera. Divisaron también varios pingüinos y un par de ballenas jorobadas.

El Príncipe hace hincapié en su blog de los peligros de la Antártida: "Durante este paseo, hemos experimentado temperaturas extremas y, además del frío, los rayos del sol, son muy peligrosos. Debido al agujero en la capa de ozono, debes protegerte siempre los ojos y la cara, aunque este nublado". La jornada concluyó con una cena en la base. El príncipe Guillermo cierra su resumen de día con entusiasmo: "Nuestro primer día aquí ha valido la pena. Dormir es complicado por la permanente luz del día y además porque la Princesa y yo estamos enormemente emocionados con cada minuto que pasamos en la Antártida".


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