El 'inconsolable' llanto de la pequeña sólo cedió en momentos muy puntuales, bien cuando jugueteaba con su faldón de cristianar, bien cuando, tal vez por hambre, se mordisqueaba la manita
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La pequeña Emma Tallullah encontró competencia en sus hermanas mayores, Maud Angélica, de cinco años, y Leah Isadora, de tres, y su prima, la princesa Ingrid Alejandra, de cuatro, a la hora de centrar la atención de los presentes

La abuela paterna, con la niña llorando a pleno pulmón en sus brazos, se acercó a la pila y respondió al obispo cuál era el nombre de la niña: “Emma Tallullah"

El bautizo se ha caracterizado por el inconsolable llanto de la gran protagonista y por las entrañables escenas familiares de los Príncipes noruegos con sus hijos

BAUTIZO REAL EN NORUEGA

La tercera hija de la princesa Marta Luisa y Ari Behn, Emma Tallullah, recibió el sacramento en la capilla del Palacio Real de Oslo, arropada por la Familia Real noruega al completo

20 ENERO 2009
El Palacio Real de Oslo ha amanecido vestido de rosa y amarillo, engalanado cada rincón con adornos florales de ambos colores (tulipanes y rosas), en honor de Emma Tallullah Behn, tercera hija de la princesa Marta Luisa y Ari Behn, con motivo de su bautizo. Una emotiva ceremonia, que se ha caracterizado por el inconsolable llanto de la gran protagonista y por las entrañables escenas familiares de los Príncipes noruegos con sus hijos.

Un total de 214 invitados arroparon en la capilla real a Emma Tallullah, entre los que se encontraba la Familia Real noruega al completo, encabezada por los reyes Harald V y Sonia, los príncipes Haakon y Mette-Marit y los padres de la pequeña, así como la familia Behn, el ministro de Cultura, Trond Giske, y amigos de la familia. Y siete lo hicieron como padrinos: Marianne Solberg Behn, su abuela paterna y encargada de llevarla hasta la pila bautismal, así como uno de los de los discursos; su tía la princesa Mette-Marit, encargada de otro; la princesa Alexia de Grecia; Christian Udnæss, cuñado de Ari Behn, y Carl Christian Christensen, Anbjørg Sætre Håtun y Sigvart Dagsland, amigos de los padres.

Aunque la absoluta protagonista del día fue Emma Tallullah, séptima en la línea de sucesión al trono y quinta nieta de los reyes Harald y Sonia de Noruega, encontró competencia en sus hermanas mayores, Maud Angélica, de cinco años, y Leah Isadora, de tres, y su prima, la princesa Ingrid Alejandra, de cuatro, a la hora de centrar la atención de los presentes. Como es natural en este tipo de actos tan largos para los críos, las cuatro nietas de los Reyes dieron cada una a su modo una patada al protocolo durante la ceremonia, oficiada por el pastor Gunnar Næsgeim, párroco de la comunidad de Lommedalen, a la que pertenecen los padres de la pequeña, y no como ha sido habitual hasta ahora por el obispo de Oslo, que ejerce en la práctica también como pastor oficioso de la Familia Real.

Llanto que no cesa
La música vocal, uno de los elementos claves del servicio, no logró acallar el inconsolable llanto de la pequeña, que sólo cedió en momentos muy puntuales, bien cuando jugueteaba con su faldón de cristianar; bien cuando, tal vez por hambre, se mordisqueaba la manita o el dedo de su mamá a modo de chupete, o bien cuando el sacerdote la tomó en brazos durante su bendición. La misión imposible de calmar a Emma corrió a cargo, indistintamente, de la princesa Marta Luisa y de Ari Behn, que se turnaron a la hora de acunarla en sus brazos mientras el otro, eso sí, no perdía de vista a las inquietas hermanas mayores. Ambas vivieron el bautizo de su hermana con mucho trajín levantándose continuamente de sus sitios, bien para dar cariños a la benjamina bien para echar una mirada a los vecinos de atrás... La princesa Ingrid Alejandra siguió a la zaga a sus primas y combatió el aburrimiento levantándose también para inspeccionar la rueda de velas.

Tras verter con una jarra de plata las aguas bautismales del Jordán en la pila, el pastor procedió al bautismo de Emma Tallullah, que vestía el traje de cristianar que cosió la princesa Ingeborg, su bisabuela, en 1920, y que han usado todos los descendientes del rey Olav, a excepción de la princesa Ingrid Alejandra. La abuela paterna, con la niña llorando a pleno pulmón en sus brazos, se acercó a la pila y respondió al obispo cuál era el nombre de la niña: “Emma Tallullah”-. A continuación, el sacerdote hizo la señal de la cruz en el pecho del bebé y le mojó la cabeza 3 veces mientras lo bautiza en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Al concluir la ceremonia y dar el pastor la bendición, los oficiantes con la cruz y la pequeña Maud Angelica con la vela, la princesa Marta Luisa con el bebé en sus brazos, Ari Behn con Leah Isadora, los reyes Harald y Sonia y los padrinos abandonaron la iglesia al compás de la música. Seguidamente, la Familia Real noruega celebró como es tradición una recepción en el Palacio Real para los invitados más allegados.


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