La princesa Estefanía y su hija pequeña, Camille, disfrutaron como niñas
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Madre e hija, de negro y luciendo la tradicional bufanda, que se ha convertido en seña indiscutible de los asistentes al Festival de Circo, fueron recibidas con grandes honores a su llegada

LA PRINCESA ESTEFANÍA Y SU HIJA CAMILLE VIVEN DE NUEVO LA MAGIA DEL CIRCO

19 ENERO 2009
No se han dejado caer por el Festival Internacional de Circo de Montecarlo apenas ninguno de los rostros reales habituales, esto es, el príncipe Alberto, la princesa Carolina y sus hijos –Andrea, Carlota y Pierre Casiraghi y la princesa Alejandra-, pero, a cambio, la célebre carpa ha permitido ver a la parte de la familia Grimaldi que menos se prodiga en público, a los hijos de la princesa Estefanía, excluidos habitualmente de los acontecimientos palaciegos. Si el pasado viernes la Princesa llegó a las instalaciones circenses acompañada de su hija mayor Paulina, convertida en una guapa jovencita, este fin de semana ha asistido junto a la menor, Camille, de diez años, fruto de su relación con Jean Raymond Gottlieb.

Madre e hija, de negro y luciendo la tradicional bufanda, que se ha convertido en seña indiscutible de los asistentes al Festival de Circo, fueron recibidas con grandes honores a su llegada. Una pequeña obsequió a la Princesa con un bonito ramo de flores. A continuación, compartieron la velada con gigantes, acróbatas y payasos, volviendo a sonreír y disfrutando como niñas y, al término de la función, ambas posaron con todo el grupo de artistas. La princesa Estefanía, presidenta honorífica del certamen circense y una de las más entusiastas admiradoras del circo, siempre ha sabido inculcar su gran afición por este espectáculo a sus tres hijos. Su aprecio por el mundo del circo caló especialmente hondo en Paulina, que llegó a hacer sus pinitos como artista con un arriesgado número de doma de elefantes, cuando la Princesa mantenía en 2001 una relación sentimental con Franco Knie, domador y director del famoso circo suizo que lleva su nombre. Pero también en Camille, como hemos tenido oportunidad de comprobar en esta edición.

La Princesa también acudió otro de los días al circo con el fin de promocionar el mayor espectáculo del mundo. Acudió a supervisar todas las instalaciones, a ver a los animales con los que ya parece tener una gran amistad y a conocer los números con los que se deleitará a los más de cuatro mil espectadores que pueden asistir en cada sesión.


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