La princesa Ingrid Alejandra dio un espectáculo de sonrisas y gestos de cariño hacia sus seres queridos, como puede apreciarse en esta tierna mirada entre padre e
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La princesa Mette-Marit poniendo un gorro de lana a su hija, la princesa Ingrid, para protegerla del frío

LAS IMÁGENES MÁS TIERNAS DE INGRID DE NORUEGA

Los reyes Harald y Sonia y los Herederos a la Corona, Haakon y Mette-Marit, con su primogénita, presidieron el tradicional Festival de saltos de esquí de Holmenkollen

10 MARZO 2008
Una nueva edición del Festival de saltos de esquí de Holmenkollen ha vuelto a reunir a los miembros de la Familia Real noruega, grandes aficionados al deporte blanco. Así, vimos en la tribuna real a los reyes Harald y Sonia, así como a los Herederos a la Corona, los príncipes Haakon y Mette-Marit, que estuvieron acompañados por su hija, la princesa Ingrid Alejandra, que hizo una vez más las delicias de los admiradores monárquicos.

Entre saltos, arrumacos y trenzas
Y es que la niña protagonizó las estampas más tiernas junto a sus abuelos y sus padres. La pequeña, perfectamente equipada para el frío con un plumífero negro con capucha de piel y un gorro de lana de color rosa a tono con su pantalón, dio, como siempre, un espectáculo de sonrisas y gestos de cariño hacia sus seres queridos, para quienes, no cabe duda a tenor de las fotos, era la Princesa de sus ojos. El príncipe Haakon mostró su imagen más cálida y paternal con su primogénita a la que tuvo cogida en brazos durante gran parte de la competición, y la princesa Mette-Marit, que lució su imagen más juvenil con el pelo recogido en dos trenzas –el mismo peinado que su hija- estuvo, igualmente, muy pendiente de la niña a la que abrigó y acicaló en varias ocasiones durante el torneo. El orgullo de abuelo salió a relucir cuando, una vez terminado el concurso, Harald V y su nieta pasearon de la mano por las inmediaciones del lugar.

También se encontraba en el palco real la reina Margarita de Dinamarca, quien además de disfrutar de este evento deportivo tuvo tiempo de compartir con sus homólogos noruegos unas tortas típicas de la zona como aperitivo. La presencia de la Familia Real noruega en Holmenkollen es habitual, de ahí que no pudiera faltar justamente este año para decirle adiós a una pista con medio siglo de historia y que será derribada este año para construir una nueva, que acogerá en 2011 el Mundial de la especialidad.


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