Rania y Salma, radiantes como acostumbran, 'unieron fuerzas' y visitaron juntas un centro de asistencia a los niños más necesitados en la ciudad de Marrakech
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A Rania, reina habitual de la lista de las mujeres más elegantes del mundo, se une en estilo y glamour una Salma igualmente espectacular

RANIA DE JORDANIA Y SALMA DE MARRUECOS, 'PULSO' DE ELEGANTES

Visitaron juntas un centro de asistencia a los niños más necesitados en la ciudad de Marrakech

15 ENERO 2008
La reina Rania de Jordania y Lalla Salma de Marruecos han hecho de la solidaridad un frente común. Si las causas humanitarias a las que apoyan cada una de ellas por separado acaparan la atención de lo medios de comunicación, las comunes, con doble motivo. Lo sabían y no desaprovecharon la ocasión -la visita oficial de tres días de los Reyes jordanos a Marruecos- ni tampoco dejaron ningún detalle al azar. Una y otra, radiantes como acostumbran, unieron fuerzas y visitaron juntas un centro de asistencia a los niños más necesitados en la ciudad de Marrakech. Una vez terminaron de recorrer las instalaciones del centro, mostraron su faceta más cálida y solidaria acercandónse a los niños para preocuparse por su estado de salud y darles ánimos y consuelo.

‘Duelo’ de elegancia
Los encuentros entre Rania de Jordania y Salma de Marruecos se producen con relativa frecuencia -apenas han transcurrido siete meses desde el último y poco más de dos años y medio del primero-, y todos ellos han brindado al espectador la oportunidad de asistir a un verdadero duelo de elegancia. Y es que a Rania, reina habitual de la lista de las mujeres más elegantes del mundo, se une en estilo y glamour una Salma igualmente espectacular. Su última aparición conjunta lo ratifica: la soberana jordana, muy juvenil con falda larga de vuelo de color negro y chaqueta corta de piel, y Lalla Salma, más formal con un conjunto de chaqueta y falda en colores neutros. Sus estilos son diferentes, pero en las diferencias también pueden apreciarse ciertos parecidos: ambas apuestan para el día por atuendos occidentalizados de las firmas europeas más exclusivas –Prada es la fetiche de Rania y Valentino, de Salma-, mientras para las cenas de gala suelen rescatar de sus armarios los más ricos kaftanes. Pero, al margen de la estética, su parecido más trascendental radica en que, de alguna manera, las dos han dado un vuelco al tradicional papel de la mujer árabe ejerciendo, hoy en día, un rol más allá del de esposa y madre del Heredero.


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