El Príncipe ha dicho que si sus ciudadanos no le respaldan volverá al palacio de Viena donde vivió su padre, Franz Josef II, hasta 1938, fecha en la que se convirtió en el primer príncipe residente de Liechtenstein.
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La Constitución que los príncipes de Liechtenstein, Hans Adam y su esposa, María, están pidiendo reformar data de 1928. De la época de Johann II el Bueno. El Soberano sobre cuyo epitafio, en 1929, sus súbditos hicieron gravar: "Padre del pueblo, socorro de los pobres, amigo de la paz, protector de las artes...".



10 MARZO 2003
Diecisiete mil habitantes electores del principado de Liechtenstein participarán, los próximos días 14 y 16 de marzo, en un referéndum para votar “sí” o “no” a la reforma constitucional pedida por Hans Adam II. Un Príncipe soberano al que no le ha temblado la mano a la hora de enfrentarse con el Gobierno del Estado ni tampoco a la hora de saber si cuenta realmente con el respaldo de los habitantes del Principado. Ciudadanos que irán a las urnas para extender o limitar, con su voto, los derechos de su Príncipe Soberano.

Exige un referéndum
A pesar de que la constitución de 1928 le otorga al Príncipe, como Jefe de Estado que es, amplios poderes (puede cambiar el Gobierno y disolver el Parlamento), éste ha confesado públicamente que está cansado de discutir con los parlamentarios, y que se ha visto obligado a exigir un referéndum constitucional para averiguar hasta dónde llegan realmente sus límites. También, que sus reformas representan un intento de "reforzar el Estado de Derecho y la democracia"...

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