Jesulín de Ubrique, del arte con el capote en Cádiz a las piruetas desde el trampolín

Toreó novillos de su propia ganadería, ante la atenta mirada de su hijo pequeño, y este lunes estará en los cuartos de final de 'Splash!'

Se acerca la final. Estamos a punto de ver si, gracias a su maestría desde el trampolín, consigue la medalla de oro en el concurso Splash!. Sin embargo, este fin de semana Jesulín de Ubrique desplegó su arte en otra de las cosas que mejor se le da: el toreo. El diestro volvió a enfundarse su traje de corto para torear novillos de su propia ganadería, coincidiendo con la V Feria del Queso de la localidad gaditana de Villaluenga del Rosario. En el coso, un testigo de excepción Jesús Alejandro, el hijo pequeño del torero de 5 años, que parece que ha heredado la pasión por el mundo del toro (es habitual verle aplaudiendo a su padre en las plazas).

 

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No estuvo sin embargo la mujer de Jesulín, María José Campanario, que se quedó en Ambiciones junto con su hija Julia, que el próximo 18 de abril cumplirá 10 años. Esta era la primera vez que Jesulín de Ubrique toreaba en esta plaza, que en años anteriores fue escenario de las hazañas de los alumnos de las escuelas taurinas en los tiempos en que el de la vecina Ubrique aprendía el arte en la Escuela Provincial de Tauromaquia. Jesulín logró el éxito en una tarde impecable, un triunfo que tal vez repita en el concurso de saltos en el que participa. Splash! celebra este lunes sus cuartos de final por lo que el momento de conocer el mejor saltador del grupo se acerca. ¿Cómo se enfrenta a esta decisiva fase del programa? Él mismo lo cuenta.

¿Cómo está siendo la experiencia en Splash!, famosos al agua?
Está siendo una experiencia muy bonita, principalmente porque he tenido la oportunidad de conocer a gente muy agradable y que no habría conocido de otra forma. Me lo estoy pasando fenomenal y hay mucha competitividad entre todos los concursantes, pero estamos demostrando que somos capaces superarnos a nosotros mismos y de hacer cosas que, en mi caso, creía que era incapaz de hacerlas.

¿Qué está siendo lo más divertido del programa? ¿Y lo más duro?
Lo más divertido es cuando estás en la piscina y te sientas en el borde para ver como saltan tus compañeros y que tal lo hacen. Además, luego nos reunimos y comentamos los saltos y los planchazos de cada uno (risas). Lo más duro, las horas que estás entrenando en la piscina entre calentamiento, ejercicio físico y saltar una y otra vez hasta que te salga bien el ejercicio. También ha sido muy duro estar tanto tiempo fuera de casa, que últimamente no estaba acostumbrado a eso, me he puesto bastante nostálgico en algún momento por estar fuera de mi ambiente, pero como me lo estoy pasando muy bien, la gente es muy agradable, el equipo es fenomenal y nos reímos mucho, lo llevo mejor.

 

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¿Cómo afrontas el programa del lunes?
El programa ha cogido una tónica diferente con los saltos sincronizados, aparte de los individuales. En este caso, tengo una gran compañera de salto como es Daniela Blume, y creo, a priori, que somos los mejores en esta modalidad porque uno entrena, pero también observa, y los que mejor nos hemos entendido para el salto hemos sido Daniela y yo. ¡Los vamos a fulminar en el salto sincronizado!

¿Quién es tu concursante favorito para la victoria en la final?
Apuesto por mí, claro, que si yo no me lo creo, difícilmente podría seguir adelante (risas) Creo que mis rivales más fuertes podrían ser Gervasio Deferr, porque al haber sido gimnasta tiene cierta ventaja sobre nosotros, aunque esta no fuera su especialidad; veo muy valiente a Nerea Garmendia; Daniela Blume es muy arriesgada; en Miriam Díaz Aroca también veo a una concursante que puede estar en la final porque lo hace muy bien, muy fino y muy elegante; Canales también podría ser un rival complicado. Mi trío de favoritos para la victoria final de Splash!, famosos al agua’ sería Daniela, Miriam y Gervasio.

¿Cómo te ves mejor, con el bañador o con el traje de luces?
Lo mío es el traje de luces, sin ninguna duda, lo que no sabía es que iba a ser capaz de subirme a 10 metros de altura y tirarme de un trampolín haciendo piruetas, sobre todo porque estoy un poco mermado físicamente por la lesión que tengo. Ha sido un miedo que me he quitado de encima, con mucha precaución, eso sí. Si he conseguido hacer esto es gracias a mi profesión, al toro, por lo tanto apuesto por mi profesión y por el traje de luces y no por el bañador (risas) esto no deja de ser un programa que me divierte y que supone para mí una nueva experiencia. Pero no se puede comparar una cosa con la otra.

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