Sus padres y su novia, los mejores talismanes de Felix Baumgartner, un hombre nacido para volar

“Born to fly” (Nacido para volar), es la leyenda que lleva tatuada en su antebrazo derecho y la frase que mejor le describe. Felix Baumgartner es uno de esos hombres que andan buscando los límites y viven esforzándose al máximo para superarlos. Pero detrás de un aventurero como él, que arriesga su vida en cada uno de sus retos, hay una familia y una novia, que se echan a temblar cada vez que se ocurre ir a por un nuevo récord.

 

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Con el corazón en un puño y rezando para que todo saliera bien estaban sus padres, Felix y Ava, y su novia, Nicole Oetl, en el Centro Aéreo Internacional de Roswell (Nuevo México), donde fueron testigos, al igual que millones de espectadores en todo el mundo, del salto de Felix desde la estratosfera, a 39.045 metros de altitud. Una proeza para la que llevaba preparándose durante los últimos cinco años y con la que la entrado por la puerta grande en el libros Guinness de los Records por ser el primer hombre que supera la barrera del sonido sin apoyo mecánico y en caída libre, al alcanzar una velocidad máxima de 1.342 kilómetros por hora, y por ser el hombre que salta desde mayor altura y también el que logra subir en un globo tripulado al punto más alejado de la tierra.

 

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Minutos antes de que se saltara, Nicole decía en televisión: “Estaré aliviada cuando esté frente a nosotros. Sólo ahí podré alegrarme”. Y así fue. Después de este saltó, que pasará a la historia del paracaidismo, pudo abrazarlo y celebrar con él y con su familia este éxito, que muchos podrían tildar de auténtica locura.

Nicole y Felix comenzaron su relación hace un par de años, cuando él estaba preparándose para el salto estratosférico. Ella también es una amante del deporte, aunque no de alto riesgo como él, y es entrenadora de Gimnasia Artística en Austria. Por ahora ella sólo ha “sufrido” este reto, pero los que llevan encima muchas noches en vela por la preocupación y horas de nervios son, sin duda, sus padres, aunque no dudan en apoyerle en cada aventura.



La pasión de Baumgartner por el paracaidismo comenzó a los 16 años como un hobby de fin de semana y terminó enrolándose en el Ejército del Aire austríaco, donde perfeccionó su técnica. Pero tras una temporada en las Fuerzas Armadas, se retiró y comenzó su carrera por el salto BASE, que es una modalidad del paracaidismo que consiste en saltar desde un objeto fijo, y no desde un avión. Esto le llevó a saltar desde lugares emblemáticos como las Torres Petronas de Kuala Lumpur, en Malasia, desde la mano del Cristo Redentor, en Río de Janeiro, - siendo este el salto base a más corta distancia de la historia -, desde el edificio más alto de Taipei, o desde el Viaducto de Millau, en Francia, y además, es la primera persona que ha cruzado el Canal de la Mancha en caída libre, usando un traje con alas de fibra.

 

 

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Ahora dice que va a estar una temporada tranquilo, lo que su familia agradece, y se dedicará a la extinción de incendios forestales, una profesión de riesgo, pero que en comparación con sus saltos, hace que sus padres y su novia puedan estar más tranquilos. Además, en sus planes también está casarse el año que viene.

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