¡Bien hecho papi! Roger Federer celebra el triunfo en Wimbledon con sus tres 'chicas'

Tras vivir una de las finales más emotivas de los últimos tiempos ante Andy Murray, el tenista disfrutó de una fiesta que la organización celebró en su honor y en el de Serena Williams, ganadora de la final femenina

Su mujer, Mirka, y sus hijas, las gemelas Charlene Riva y Myla RoseVER GALERÍA

 
A Roger Federer le costó sudor y lágrimas ganar a Andy Murray en la final de Wimbledon. Ambos tenistas dieron una lección de buen juego sobre la pista y demostraron que iban a hacer hasta lo imposible por conseguir su sueño y alzarse con el deseado trofeo. Juegos interminables, saques directos a toda velocidad, puntos que dejaron con la boca abierta al público... El suizo sabía que esta era su oportunidad para volver a ocupar la primera posición de la clasificación mundial y no la desaprovechó.

Roger FedererVER GALERÍA


Con su característica elegancia, fue poco a poco arrollando a Murray, que vio cómo sus esperanzas se esfumaban en cuestión de segundos. Y es que Federer contó con el apoyo de sus tres fans más incondicionales, su mujer, Mirka, y sus hijas, las gemelas Charlene Riva y Myla Rose, que vivieron el partido con muchísima emoción. "¡Vamos papi!", parecían decir las pequeñas, que iban vestidas de forma idéntica, con un vestidido en tonos azules, calcetines blancos y unas graciosas coletas.  

Su mujer, Mirka, y sus hijas, las gemelas Charlene Riva y Myla RoseVER GALERÍA


Después de tirarse al suelo y llorar de emoción, Federer levantó la copa de campeón tras su victoria por 4-6, 7-5, 6-3 y 6-4. "Nunca he dejado de creer. Es un momento mágico para mí", aseguró el suizo, quien aseguró que su victoria en Wimbledon era un "sueño hecho realidad" para él y su familia y que se encuentra muy feliz, tanto que pese a su edad indicó que aún tiene mucho por delante. "Disfruto al máximo. Es muy diferente a cuando tenía 20 o 25 años. Ahora soy mucho más estable en mi vida", agregó Federer, que en la propia pista de Wimbledon intentará obtener el éxito que le falta, el oro olímpico individual.

Superando al serbio Novak Djokovic y el español Rafa Nadal, Roger ha regresado al número 1 igualando el récord de 286 semanas al frente de la lista universal que tenía el estadounidense Pete Sampras. Además, con 30 años y 335 días es el segundo más veterano en ser el número uno, por detrás del también norteamericano Andre Agassi, quien ostentó tal condición con 33 y 131. 
 

Roger Federer y MirkaVER GALERÍA


Después de vivir una de sus finales más difíciles pero con final feliz, Federer se unió a la organización del torneo para celebrar una fiesta en su honor y en la de Serena Williams, ganadora de la final femenina que se ha convertido en leyenda en Wimbledon, ya que ganó su quinta final en la hierba londinense, igualando a su hermana Venus como pentacampeona del torneo.

Así, los tenistas lucieron sus mejores galas y cambiaron el blanco por el traje de etiqueta y los vestidos de fiesta. Roger acudió acompañado de su esposa, a pesar de que no quisieron posar juntos ante los fotógrafos, y dejaron por unas horas a sus gemelas para disfrutar de esta inolvidable velada en pareja.
 

Roger FedererVER GALERÍA


Sin duda, fue una de las finales más emocionantes de los últimos tiempos, ya que si Federer lloró de alegría, Murray no pudo evitar las lágrimas de decepción y tristeza tras ser derrotado. Y es que desde antes de la Segunda Guerra Mundial, Wimbledon no había visto a un británico tan cerca del título. Es por ello que, probablemente recordando las ganas y la ilusión que había depositado en este partido, Andy rompió a llorar ante el aplauso de todos los espectadores, que le animaron a continuar con su discurso.

"Ha sido una derrota muy dura, toda mi familia había venido a verme", señaló el número cuatro en el ránking de la ATP. "Esta es la primera vez que llego a la final, después de tres semifinales, y todavía estoy mejorando, aún trato de jugar cada vez mejor al tenis, eso es todo lo que puedo hacer", señaló ante la atenta mirada de su novia, Kim Sears, que tampoco dejó de llorar.

Más sobre: