Lágrimas y emoción en en el último adiós a Manolo Preciado en Santander

Numerosas personalidades del fútbol español arroparon a la familia del entrenador en la iglesia de los Padres Franciscanos

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Se marchó uno de los grandes. Uno de esos entrenadores entrañables a los que no les hace falta conseguir títulos y premios para ganarse no sólo el cariño de la gente sino un pequeño hueco en su corazón y en su memoria. Este jueves nos despertábamos con la triste noticia de que Manolo Preciado, que iba a ser presentado como nuevo técnico del Villarreal para la próxima temporada, había fallecido repentinamente debido a un infarto. Considerado uno de los entrenadores más carismáticos del fútbol español, Preciado se había granjeado el cariño de aficionados, profesionales del fútbol y medios de comunicación por su cercanía, su temperamento y su afabilidad. Por eso,

La iglesia de los Padres Franciscanos de Santander, la misma en la que hace poco más de un año Preciado despidió a su padre y, años antes, a su hijo Raúl, que falleció en un accidente de tráfico, se quedó pequeña para acoger a los cientos de personas que acudieron al funeral en su memoria, entre los que se encontraban jugadores, técnicos y directivos de muchos clubes de fútbol españoles, que no dudaron en arropar a su familia en estos difíciles momentos.

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Y es que no sólo el Real Sporting de Gijón y sus aficionados han recibido como un jarro de agua fría la noticia de su fallecimiento, numerosas personalidades como Miguel Ángel Revilla, ex presidente de la comunidad autónoma de Cantabria, alcalde de Santander, el secretario de Estado para el Deporte y presidente del Consejo Superior de Deporte, Miguel Cardenal, el alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, y el delegado del Gobierno en Cantabria, Samuel Ruiz, entre otros muchos, quisieron estar presentes en este día gris.

También acudieron Emilio Butragueño, Charly Rexach, Antoni Freixa, Miguel Ángel Lotina, Mejuto González, Enrique Castro González, conocido como Quini, inolvidable jugador del Sporting de Gijón y delegado del club, además de Manuel Vega Arango, presidente del Sporting, que se despidió entre lágrimas de Preciado, y a quien el día anterior pudimos ver en el tanatorio junto a José Campos, marido de Carmen Martínez Bordiú y consejero de Racing.

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El funeral, oficiado por el párroco de esta iglesia, José Luis Idoiaga, el capellán del Sporting de Gijón, Fernando Fueyo, y el párroco del Barrio Pesquero, Alberto Pico, amigo personal del fallecido, comenzó con la lectura de tres frases de Preciado, que muestran cómo el técnico cántabro hizo frente a los duros reveses que sufrió en los últimos años (fallecimientos de su mujer, un hijo de 15 años y su padre): "Pude pegarme un tiro o mirar al cielo y crecer... Elegí lo segundo", "En lo personal soy un superviviente. En situaciones límite hay que contar hasta tres. Yo he contado hasta diez" y "No me como la cabeza con tonterías".

El momento más emotivo de la ceremonia llegó al final cuando el coro del Barrio Pesquero cerró el oficio cantando una salve marinera que provocó una larga salva de aplausos, que, cuando cesó dentro del templo, continuó en el exterior donde se encontraba multitud de gente que, por falta de espacio, no pudo entrar a la iglesia.

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