Soñador, amante de la repostería y empresario de éxito, así es James Middleton, el hermano más desconocido de la duquesa de Cambridge

Discreto y centrado en su negocio, al hijo pequeño de Michael y Carole Middleton no le gustan las multitudes ni asistir a grandes acontecimientos públicos. James, de 24 años, abandonó sus estudios universitarios para cumplir su sueño: abrir su propia pastelería, The Cake Kit Company. Sabía que no iba a ser una tarea fácil, pero su deseo por triunfar por sí mismo era más fuerte que cualquier otra cosa. "Nadie te pone nada en bandeja, todo lo que he conseguido lo he hecho gracias a mi esfuerzo y trabajo", confiesa James en una entrevista que ha concedido al periódico The Sunday Times.

A diferencia de su hermana Pippa o sus propios padres, al menor de los Middleton no le hemos visto acudir a desfiles de moda, ni cenas ni populares carreras de caballos desde que se celebró la boda de Guillermo y Catherine. Él prefiere llevar una vida más tranquila, apartada de los flashes. "Simplemente soy James Middleton", asegura. "Todo lo que he conseguido lo he hecho gracias a mi trabajo y esfuerzo. Obviamente me ha ayudado mucho que mis padres ya estuvieran en el negocio porque me han dado muchos consejos (llevan años cosechando éxitos con la empresa familiar de celebraciones infantiles, Party Pieces), pero mis éxitos no los he conseguido por la familia a la que pertenezco. Además, nunca he necesitado pedirles dinero y he podido valerme por mí mismo", añade el hermano de la duquesa de Cambridge.

Durante la entrevista, James confiesa algo que hasta el momento nadie sabía, padece dislexia y es algo que complicó su etapa en el colegio y la universidad. "No se me daban bien los exámenes y sabía que mis errores no se solucionaban con la práctica. Así que decidí dejarlo y lanzarme al gran mundo, a pesar de que mi familia y amigos me intentaron convencer de que no me rindiera". De hecho, la lectura de un pasaje que hizo durante la boda de su hermana y el príncipe Guillermo el pasado 29 de abril en la abadía de Westminster, fue más complicada de lo previsto. Estuvo ensayando mucho porque sabía que le estarían mirando millones de personas y tenía claro que si miraba el texto cambiaría las letras y se perdería, así que decidió aprenderse el texto para que le resultara más fácil, informa el Daily Mail.

James se define como un hombre "humilde, soñador y con muchas ganas de aprender" y ya nadie duda de su capacidad y su afán emprededor. El menor de los Middleton empezó haciendo pasteles con los ingredientes que encontraba por su casa y los vendía a través de la empresa de sus padres, pero sabía que algún día triunfaría con su propio negocio. De hecho, está a punto de lanzar tres nuevas compañías, Nice Cakes, Nice Wine and Nice Group London. Ganas no le faltan y parece que la vida le sonríe. Los Middleton son una familia con suerte.

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